¿Para qué canto a mamá?

Si os habéis pasado por la sección ¿Quién soy? dentro del blog habréis leído la justificación de la creación del mismo: el “por qué”. Ahora me gustaría dar un giro de tuerca más allá, centrarme en un matiz diferente y explicar los para qué canto a mamá. ¿Cual es el objetivo a alcanzar? ¿Cuál es mi interés particular en todo esto?

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Mezzo Goddess. By Emily Balivet, 2008

Canto a mamá:

  • Para sentirme en red.
  • Para expresar algo que no sé hacer de otra manera.
  • Para empatizar con la soledad de otra madre y al conectar ver que su soledad + la mía dan como resultado compañía.
  • Para soltar.
  • Para reunir en un mismo lugar momentos que no quiero olvidar.
  • Para sentirme plena.
  • Para pararme y tomar conciencia.
  • Para asomarme al lado oscuro de mí misma desde un lugar donde me lo permito.
  • Para serme fiel.
  • Para desafiar al pasado y enfrentarme al futuro.
  • Para, al cuidar a otras madres con canciones, cuidarme a mí también.
  • Para evadirme de algunos aspectos de la realidad.
  • Para legar a mi hija una maternidad consciente.
  • Para hacer de lo cotidiano algo extracotidiano.
  • Para autoafirmarme en mi convencimiento.
  • Para saciar mi espíritu creativo.
  • Para alimentar la tribu.
  • Para aceptar la ruptura conmigo misma y abrazar con música la transformación.
  • Para decirle a mi hija lo mucho que la quiero.

Seguro que hay más objetivos e intereses que se me olvidan o todavía no han asomado a la luz, pero por el momento estos son los que comparto con vosotrxs.

Y ahora si me dejáis os pregunto a vosotrxs ¿qué os aporta Cantando A Mamá? Me encantaría conocer vuestra opinión. Besos y abrazos.

 

¿Dónde está el Planeta Parto? ¡Y yo qué sé!

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He leído algunos libros que cayeron en mis manos durante mi embarazo y que seguro os suenan y muchxs de vosotrxs habréis leído también. Libros que “estaban de moda” en la red maternal donde me movía, escritos en muchos casos por expertos en ciertas áreas cercanas a la maternidad (ginecólogos, matronas, pediatras…), gurús en la materia en la que vivía inmersa día y noche: Iba a ser madre y necesitaba documentarme.

Seguro que a muchxs os pasa, ya seáis madres o padres primerizos, que de pronto sentís un abismo ante vosotros, “no tengo ni idea de lo que me espera”, “No tengo ni idea de LO QUE SE ESPERA DE MI cuando me convierta en madre/padre”. Y de esto trata este post.

Me centraré más en el papel de la mujer que dentro de poco se convertirá en mujer-madre y no tiene ni idea de lo que significa eso (obvio por otro lado, nunca ha sido madre antes) y se preocupa por “hacerlo bien”. Entonces se lee todo libro sobre parto-maternidad-crianza-lactancia que cae en sus manos, o le recomienda su red maternal, o de pronto se convierte en best seller, o el cual se comenta y recomenta positivamente en redes sociales. Y de pronto comienza a familiarizarse con términos como “puerperio”, “lactancia en tándem” o “planeta parto”. Quiere hacerlo muy bien y visiona “partos orgásmicos” en Youtube y se empieza a dar masajes perineales con aceite esencial X y asiste a alguna sesión de hipnoparto. Además no se pierde su clase semanal de “yoga para embarazadas” y se apunta a un intensivo de canto prenatal porque ha oído que la cavidad vaginal está íntimamente relacionada con la cavidad bucal. Quiere estar preparada, quiere hacerlo muy muy muy bien.

Dejando claro que opino que la información es poder y que yo fui la primera que hizo, si no todo, buena parte de lo que cito arriba, quería añadir que muchas de las expectativas que yo misma me creé sobre mi parto-lactancia-puerperio-crianza dista mucho de lo que luego viví realmente. Y cuando lo viví me sentí en ocasiones juzgada. Juzgada por muchos a mi alrededor pero fundamentalmente juzgada por mí misma y todo lo que había leído-visionado-aprendido en los meses de embarazo. No sé si me explico. Pondré un ejemplo:

El Planeta Parto. ¿Dónde está? ¿Qué es? ¿Me fui mientras parí a mi hija? ¿hubo alguna interferencia durante el mismo para que no pudiera embarcarme en el viaje?….

Y digo yo: ¿qué más da? Parí a mi hija, me dejé llevar, tuve la suerte de decidir dónde parirla y quién me acompañaría en ese momento. Me sentí respetada en mis decisiones. ¡Pues ya está!

Con esto no pretendo dar lecciones a nadie, simplemente quería plasmar que hoy me doy cuenta de que cada mujer es única en el mundo y que no existen fórmulas universales para parir, ni para lactar y mucho menos para criar. Que si Michelle Odent dice que la presencia del padre entorpece el proceso de parto se equivoca, porque en mi caso eso no ocurrió. Que si Thomas Verny y John Kelly dicen que todo lo que nos sucede durante los nueve meses de gestación moldea nuestra personalidad, motivaciones y ambiciones significa que miles de mujeres embarazadas vivirán esta experiencia como un intento imposible de mantener un estado de equilibrio emocional constante (con la ansiedad que provoca eso, por otro lado). Que si Rosa Jové dice que no le gusta la palabra “límite” me niego a sentirme mal si en mi circunstancia personal no quiero borrarla de mi diccionario.

Y como estos, mil ejemplos más. No me arrepiento de haberme documentado, de hecho sigo leyendo sobre maternidad y crianza pero sí me queda un amargor de haberme dejado influenciar en exceso por estos gurús que en su día me señalaron con el dedo y me dijeron: “Yo conozco el secreto para hacerlo muy bien”.

NO justifico la violencia. SÍ entiendo a esa madre.

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Antes de ser madre, cuando veía a una mujer gritando a su hijx por la calle o perdiendo los nervios en el metro, automáticamente me preguntaba ¿Por qué ha tenido un/a hijx? ¿Es consciente del impacto negativo que esa acción le está causando a ese/a niñx? Incluso en alguna ocasión llegué a intervenir y mostrar mi rechazo ante la agresión. 

Hoy sigo siendo consciente de la repercusión de nuestras acciones en el desarrollo emocional de nuestrxs hijxs y me esfuerzo mucho más que antes en controlar ciertas emociones negativas a la hora de descargarlas en otros.

Sin embargo, hoy, cuando veo a una madre desbordada en el parque o volviendo de hacer la compra e intentando abrochar el cinturón de la sillita a su hijx entre gritos y amenazas; (además de preocuparme por lo que ese bebé está recibiendo) pienso en la madre: ¿Cuantas horas llevará a solas con su hijx? ¿Alguien comparte con ella las preocupaciones domésticas? ¿Tiene apoyos familiares? ¿Se sustenta en alguna red materna, ya sea online como presencial? ¿Cuanto tiempo tardará en arrepentirse en lo más profundo de su ser, por cómo está tratando ahora a la criatura que llena cada día su vida? ¿Cuánta presión arrastra al cabo del día por el entorno? ¿De donde saca la fuerza esa mujer para cargar con su hijx al pecho mientras que en cada una de las manos sujeta una bolsa bien cargada de comida? ¿Cómo no se ha roto ya la espalda? ¿Estará soportando esta madre los trastornos del sueño de su hijx? ¿Estará pasando por alguna fase de agitación del amamantamiento? ¿Descansa? ¿Cuantas “rabietas”, antes de esta, habrá sobrellevado a lo largo de día (y la noche) con toda la paciencia del mundo? ¿Qué libro de crianza releerá esta noche cuando su hijx coja el sueño para no cometer el mismo error mañana?…

Hoy sigo pensando que no existe justificación alguna para maltratar a un/ hijx. Pero hoy, además, pienso que las madres somos humanas.

La Navidad es una fiesta preciosa porque festeja la maternidad.

Ya es Navidad y vuelven, como cada año, las sensaciones de emoción, nervios, encuentros, se respira la magia…

No soy creyente, nunca lo he sido. No sigo ninguna religión. No he hecho la comunión ni la confirmación. Estoy bautizada por pura presión familiar y cultural pero nunca fui a clase de religión ni catequesis. Cuando asisto a una ceremonia religiosa no sé seguir las oraciones ni los himnos. No me he casado por la iglesia (ni por lo civil). No me he leído la biblia. No celebro jamás los “santos” de las personas que conozco, de hecho no sé ni cuándo son…

Sin embargo la Navidad me parece una fiesta preciosa.

Me quedo con la grandiosidad de que el nacimiento de un bebé sea motivo de festejo de una importantísima parte del planeta. Me encanta la idea de que una mujer encontrara un pesebre a mitad de la noche, con la ayuda de su compañero (la Doula perfecta) y sin más compañía que la mirada oscura de dos animales robustos que aportaron el calor necesario para esos primeros momentos. Imagino un parto intenso, precipitado, íntimo y lleno de amor. María sosteniendo a su hijo Jesús al nacer y colocándoselo sobre el pecho, y un atento José cubriendo con sus ropajes a madre e hijo mientras le propina a su compañera un beso en todos los morros. El bebé trepando por el torso desnudo de su madre hasta engancharse al pecho con una perfecta competencia innata de supervivencia.

Después de un tiempo de intimidad, de soledad familiar, empezarían a llegar pastores de la zona ofreciendo comida y enseres a la recién parida y José les recibiría entre susurros para no romper la magia del momento.

Descanso en la huída a Egipto. (Francisco de Zurbarán)

Descanso en la huída a Egipto. (Francisco de Zurbarán)

Quizás se empezaría a correr la voz, como ocurre en las pequeñas pedanías, y la gente relacionaría la claridad de la noche con el milagro de la naturaleza. Dirían “una estrella ilumina el pesebre donde ha nacido el niño”. El acontecimiento llegaría después a las aldeas cercanas y luego a las lejanas y se propagaría la noticia (exagerada y con mil matices de realismo mágico) mucho más allá hasta llegar a Oriente donde tres viejos astrónomos, tras escucharla, decidirían viajar al lugar donde la gente decía que una estrella brillaba más que ninguna para marcar el lugar del nacimiento de un bebé. Los astrónomos llevarían presentes valiosos a la familia para compensar la intromisión pero  María y José les recibirían con gratitud y el pequeño Jesús regalaría sonrisas a todo aquel que quisiera conocerle.

Desde aquellos días hasta hoy se repite la tradición de festejar su llegada al mundo. Y es que el nacimiento de aquel bebé, que podía ser el de cualquiera en realidad, es motivo de celebración. Un nacimiento hace que paremos, que conectemos con nuestra naturaleza, con nuestro instinto primario, hace que nos miremos a los ojos (profundamente), que nos volvamos a oler, a tocar, a sentir de la forma más primitiva… Dar vida es un regalo que nos transforma y al mismo tiempo nos conecta con algo antiquísimo.

¡Feliz Navidad! Seas quien seas, estés donde estés.

La mochila del cole: Tutorial

Hace tiempo que quería ponerme a escribir el tutorial de cómo elaboré la mochila del cole para Zoe. Fueron varias las mamás que al ver este Miércoles Mudo, lo pidieron y por fin aquí os lo traigo. Quizás ya esté el tema un poco pasado, ya que el cole empezó hace tiempo, pero igual podéis hacer una bolsita con algún motivo navideño o quizás para el curso que viene.

A mi favor diré que jamás había cosido nada, pero me hacía muchísima ilusión crear algo artesano que acompañara a Zoe cada mañana en mi ausencia y le dediqué tiempo y mucho amor. Una amiga me prestó su máquina de coser, la cual casi me cargo en un imposible intento de colar el hilo por quince mil huecos distintos y retorcidos hasta enebrar la aguja al final. ¡Todo un show! Finalmente decidí coser a mano toda la mochila. Si tenéis maña con la máquina, seguro que os resulta mucho más rápido y sencillo.

Bueno, allá voy:

Cuando se me ocurrió la genial idea de coser a mano una mochila para mi hija no dudé en buscar en youtube y la blogosfera maternal tutoriales o patrones para su realización. Buscando y buscando topé con esta iniciativa: Cose con nosotras una mochila de las autoras de los blogs Para mi peque con amor y Mi rincón de mariposas, donde explicaban paso a paso cómo hacer una mochila sencilla y también otra con bolsillos. Yo al final opté por algo intermedio, una mochila sencilla con un bolsillo exterior sin solapa, muy simple también. (Si queréis seguir los patrones que ahí aparecen, perfecto. Yo os cuento cómo lo hice yo).

Cogí el patrón de la mochila pequeña pero realmente no presté atención a las medidas y todo lo hice muy a ojo. Yo os las dejo por si queréis seguir el patrón (como hace la gente normal).

Sin título Así que fui a la tienda de retales del barrio y a una lencería y compré:

  • Dos tipos de tela distintos: Una blanca con lunares rojos para la mochila y otra roja (para el bolsillo exterior). Las dos de hilo y la medida mínima que me vendían de cada una.
  • Fliselina termoadhesiva (una entretela termoadhesiva de dos caras perfecta para aplicaciones en camisetas, sudaderas, bolsos, etc. Con la que hice el nombre de mi hija sobre el bolsillo).
  • Un retal de tela blanca que luego serían las letras de su nombre.
  • Cinta blanca (dos trocitos) para colocar en los lados de la parte baja de la mochila y sujetar así las asas.
  • Cordón rojo (1’20 m. aprox.)

Primero corté la tela blanca con lunares en un rectángulo de 20 x 60 cm. y la doblé por la mitad. Coloqué la tela roja encima, calculando a ojo la medida del bolsillo exterior hasta que di con el tamaño que quería y corté el trozo de tela (doble para que resistiera más). Calculad los tamaños siempre dejando uno o dos dedos más de tela para que la pieza final, tras coser, no quede reducido.

Las telas, una vez con la medida elegida las lavé en agua y las tendí. Este consejo me lo dieron en la tienda para que las telas no encogieran una vez cosido el conjunto y estropeara el diseño final. También es bueno doblar y planchar las telas tal cual vaya a quedar el conjunto para ayudar a la hora de coserlas. Tras cortar, lavar y planchar, me dispuse a coser:

Primero hice un dobladillo en la parte superior hacia dentro por donde entraría el cordón. Hay que asegurarse de que el espacio que dejamos es suficiente para el paso de dos cordones. El punto que usé fue el sencillo, como os podéis imaginar (tipo hilvanado pero muy pequeño).

Después coloqué la tela de bolsillo sobre el lugar que le correspondía y dándole la vuelta a la tela de la mochila cosí los laterales de la misma, uniendo la tela roja a la tela blanca de lunares a su paso mientras cerraba el conjunto.

A la vez, corté dos pequeños pedazos de cinta blanca y los coloqué uno a cada lado de la parte inferior de la mochila para dejarlos fijos una vez que iba cosiendo todo el conjunto. Importante, colocarlos de manera que al dar la vuelta a la mochila una vez cosida queden por fuera (lo digo porque me tocó deshacer un lado entero por esta tontería).

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Una vez cosido el conjunto entero, empecé con las letras. Dibujé en una hoja de papel el nombre de mi hija con gruesas letras y las recorté una a una. Luego las calqué del revés en la Fliselina y volví a recortarlas ya en este material. Según las instrucciones del producto, planché las letras una a una sobre el retal de tela blanca correspondiente y recorté la tela con la forma de las letras. Después retiré el papel sobrante y volví a planchar una a una las letras de tela blanca sobre la tela roja del bolsillo exterior.

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A pesar de quedar las letras pegadas, me aconsejaron coser el borde de las letras con un punto festón a mano para hacerlas más resistentes y . Para las novatas en esto, como yo, os dejo un vídeo-tutorial de cómo hacerlo.

Para terminar nuestra mochila cortamos el cordón rojo por la mitad e introducimos un extremo de uno de los pedazos de cordón por el ojal de nuestro dobladillo haciéndolo girar en forma de herradura hasta atravesar las dos partes de tela. Repetimos la operación con el otro cordón pero a la inversa de manera que os queden colgando a cada lado de la mochila dos cordones que ataremos a la cinta blanca sobresaliente en ambos extremos inferiores del conjunto.

Y… ¡Voilà! Ya tenemos una mochila cosida a mano para nuestrxs hijxs. Así quedó la nuestra y así la lleva cada día mi niña a su “cole”.

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Espero que este tutorial os sirva de ayuda por si os animáis a coserle una mochila a vuestrx hijx. Ya me contáis…

Menos OMG! y más OMS

Quería dedicar un post a situaciones relacionadas con la maternidad y la crianza que suelen ser motivo de escándalo, ya sea a nivel social, cultural, dentro o fuera de la red; y que sin embargo se trata de temas respaldados por la OMS y organismos internacionales en pro de la última evidencia científica, opciones informadas, tomas de decisiones conscientes y por ello perfectamente válidas y respetables.

Como me hierve la sangre cada vez que aparece un ¡OMG! relacionado con estos temas, no se me ha ocurrido nada mejor que enumerarlos para que queden a mano de cualquiera que lea este post. Allá va:

  • ¡OMG! Lactancia materna sin fecha de caducidad: La sociedad sigue escandalizándose al ver a un/a ninx mayor de un año engancharse al pecho de su madre. Cuando lo que recomienda la OMS es precísamente “lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.” En cualquier caso, la LM es algo que incumbe a dos personas (madre e hijx) y no debería en ningún caso ser motivo de escándalo el momento en el que ellxs deciden cuándo acabar de relacionarse de esta manera.

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    • ¡OMG! Nacimientos sin violencia en las redes sociales: Tras la conquista que supuso que la red social de Mark Zuckerberg dejara de censurar imágenes de madres amamantando a bebés, continúa siendo una pelea constante el bloqueo de imágenes de parto en las que aparecen bebés asomando por la vagina de su madre al nacer.10732510_10205005298151841_1253155995_o-300x236 El último caso llamativo que conozco es la censura de esta imagen en la que aparece un periné íntegro sin episiotomía y unas manos que sostienen al bebé que nace sin tirar de él, en un nacimiento respetado y sin violencia. Al parecer Facebook contempló que era contenido pornográfico. Os dejo aquí la petición de la usuaria a la que bloquearon por publicarla, para que esto deje de suceder.
    • ¡OMG! Lactancia materna en cualquier parte: De todos los colores me pongo cuando expulsan a una mujer de un lugar concreto porque está amamantando a su hijx. Parece que la boca de un bebé en contacto con el pezón de su madre escandaliza en según qué sitios y es motivo incluso de expulsión, como si amamantar atentara contra la seguridad del resto de personas que asisten al mismo centro comercial, museo, restaurante, cine, teatro, tienda de ropa… La AEPED (Asociación Española de Pediatría) defiende que “Todos los niños, con independencia de su edad, tienen derecho a ser amamantados cada vez que lo precisen, y sus madres el derecho de poder hacerlo en cualquier momento y lugar. Hay que lograr un cambio de actitud en la sociedad para que todos seamos capaces de entender que amamantar forma parte de la naturaleza humana, de nuestra cultura; para que la imagen de una madre dando el pecho sea algo tan cotidiano que a nadie escandalice. Sería deseable que al igual que en otros países,  se arbitren las medidas necesarias (educativas y legislativas) para que tanto las madres como sus hijos puedan ejercer ese derecho en el modo y lugar que necesiten. Con ello, no sólo beneficiaremos a los niños y las madres sino a toda la sociedad.” Os dejo un vídeo que me encanta elaborado por SINA que ilustra a la perfección y con ingenio el tema que nos ocupa.

  • ¡OMG! Comparto cama con más de uno: El colecho (dormir con tus hijxs) todavía hoy sigue siendo tema de conversación en reducidos grupos de crianza con apego. Lejos de ahí es difícil romper el tabú o evitar que la gente se escandalice de que “el niño no duerma en su cama”. Sin embargo está más que demostrado que dormir con tu bebé favorece la lactancia materna a demanda y por tanto previene el SMSL (síndrome de la muerte súbita del lactante). La guía “Cuidados desde el nacimiento” del Ministerio de Sanidad en su página 77, aborda el tema del colecho en la maternidad, defendiendo incluso esta práctica desde el minuto 0 en el hospital. pies-colecho

Bueno, pues estas han sido cuatro cuestiones OMG para dejar de verlas como tal y normalizarlas de una vez. Seguro que conocéis alguna más. ¿Os apetece compartirla?

Una mañana para recordar…

El sábado nos regaló una soleada mañana de octubre, la ciudad acompañaba el susurro de la gente al pasear, de las charlas en cada terraza… y Plaza de Oriente se vestía con globos de color blanco.

Poco a poco las familias fueron llegando, padres, madres, bebés,  hermanxs, tíxs, abuelxs, primxs, amigxs… Al tiempo que afinábamos los instrumentos y calentábamos la voz para regalarles a todxs nuestras canciones, ellxs colgaban con cuidadoso cariño los banderines que habían creado para sus otrxs hijxs, lxs que se fueron antes de nacer, lxs que lo hicieron al poco tiempo de tomar la primera bocanada de aire.

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Muchos compraron corazones de papel para escribir mensajes al cielo, otros camisetas donde marcar sus nombres; hubo abrazos, lágrimas, sonrisas, suspiros, nudos en la garganta, rabia, negación, consuelo, apoyo, fuerza, contención, tribu…

Jillian leyó el manifiesto “Rompamos el silencio” que tan cuidadosamente elaboraron en su momento las asociaciones Umamanita, SUA (Superndo un aborto) y Petits amb Llum.

Jillian Cassidy. Imagen: Sol Muñoz

Jillian Cassidy. Imagen: Sol Muñoz

Imagen: Nathalie Paco

Imagen: Nathalie Paco

Después se pidió a las familias que formaran un gran círculo para preparar la suelta de globos. En ese momento cantamos la canción compuesta por Sol Berardelli, “Nubes Doradas”, una nana para el cielo y los corazones, preciosa. Aquí os dejo el audio y la letra: (Voz principal: Sol, Guitarra: Carlos, Ukelele: Wynn, Voces: Beatriz)

NUBES DORADAS

Cada mañana el sol trae un rayito de luz
iluminándonos, pintando el cielo de azul.

Y cada atardecer nos envuelve con la paz
de saber que estás bien y mi canto escucharás.

Duermes en nubes doradas
sabes que estoy junto a ti
soñando en sueños de hadas
puedo verte sonreir.

Imagen: Tania Portillo

Imagen: Tania Portillo

Los globos volaron alto, mucho, muchísimo y en silencio los quisimos seguir con la vista hasta el infinito, hasta que desaparecieron más allá: alejados de nosotros y al mismo tiempo cada vez más cerquita de ellxs….

Tras unos minutos, pedimos a las familias que se acercaran a escuchar el segundo tema compuesto para la ocasión. La canción de Cantando a Mamá, “Nuestro Lugar”: un abrazo a la vida después de la muerte, un apoyo para poder caminar de nuevo guardando en cada paso el recuerdo de lo vivido… (Voz principal: Beatriz, Voces: Sol, Guitarras: Wynn, Carlos y Beatriz)

NUESTRO LUGAR

 Y trazando el camino de vuelta entendí que tu paso en mi vida es todo fuerza.
aprendí del miedo que hiela que al final el amor que me dejas me calienta.

Hoy me siento capaz de poder otra vez caminar.
Para mí es un honor que me eligieras como tu mamá.
Y lo que ya viví es un regalo que supe apreciar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Y trazando el camino de vuelta me encuentro contigo y tu me cuentas apenas sin hablar
que trazando tu camino de vuelta encontraste familias que te contaron apenas sin hablar
que trazando sus caminos de vuelta encontraron a otros y les contaron apenas sin hablar
 
Que se sienten capaces de poder otra vez caminar.
Es todo un honor que les eligieran como sus papás.
La experiencia vital es un regalo que nunca olvidar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Nuestro lugar
Imagen: Sol Muñoz

De izquierda a derecha: Sol (con Kira a la espalda), Beatriz, Carlos, Wynn (Con Gaspar a los hombros).Imagen: Sol Muñoz

Los aplausos han completado las canciones y las lagrimas han cubierto de emoción cada rostro de la plaza.

No puedo estar más agradecida, qué privilegiada me siento al haber podido acompañar con mi voz, junto a Sol y los músicos Wynn y Carlos, a las familias que han asistido, a cualquiera que escuche estas canciones… Gracias Cheli, por confiar en mí y encomendarme esta difícil y emocionante tarea. Y gracias a Umamanita, Petits amb Llum, Alé de Vida, SUA y tantas otras asociaciones, por ofrecer sostén, información, por la lucha, por cada paso que se avanza en el respeto a la pérdida temprana. ¡Qué importante es lo que hacéis!

Como enuncia la entrada, la del sábado fue una mañana para recordar y nunca la olvidaré. Gracias otra vez.

Globos para el recuerdo 2014 – Escuchar la pérdida

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Cuando Cheli me propuso componer una canción para Umamanita y su suelta anual de Globos Para el Recuerdo sentí una emoción inmensa y a la vez una gran responsabilidad. No he experimentado la pérdida gestacional ni perinatal pero conozco a mujeres cercanas que sí y pensar en poner letra y música a sus emociones fue de lo más difícil y hermoso. Le dije que sí desde el primer minuto y tras enseñarle los primeros esbozos de canción a las pocas semanas, ambas sabíamos que íbamos por buen camino. Ella modificó alguna palabra y le puso título a la canción: “Nuestro Lugar”.

Así que el sábado 4 de octubre estaré cantando este tema en directo en Plaza de Oriente para todo aquel que se acerque por allí. Pero lo mejor de todo es que no lo haré sola, sino junto a un sol de mujer: Sol Berardelli que también ha compuesto un tema para la ocasión, “Nubes Doradas”. A la vez ambas estaremos acompañadas por dos grandes músicos: Wynn y Carlos.

Este fin de semana Umamanita vuelve a unir su voz junto a SUA, Petits Amb Llum y Alé de Vida para hacer que la muerte gestacional y neonatal sea más visible.

Aquí os dejo la información y los enlaces de cada acto que este año lleva como lema: Escuchar la Pérdida:

11Globos Para el Recuerdo 2014
4 de Octubre
11 – 14:00hs
Plaza de Oriente, Madrid

En Madrid: globosparaelrecuerdo.wordpress.com
En Barcelona: www.petitsambllum.org
En Alicante: www.facebook.com/aledevida

Además en Madrid han añadido la propuesta de hacer banderines (prayer flags) para colgar por la plaza, una manera de crear algo bonito para los hijas e hijos de los familiares que acuden al acto y además ayudar a dar visibilidad y crear conciencia.

Podéis encontrar toda la información sobre cómo hacer los banderines, las canciones que se presentarán, cómo colaborar con Umamanita o esponsorizar globos en el blog globosparaelrecuerdo.wordpress.com

Para cualquier pregunta podéis escribir a: info@umamanita.es

Sol, Beatriz y Wynn en un ensayo

Sol, Beatriz y Wynn en un ensayo

La semana que viene publicaré por aquí las canciones pero en cualquier caso, me encantará veros el sábado en Plaza de Oriente. Un fuerte abrazo.

¿Cómo superar la ansiedad de separación? (2ª entrega)

Lo prometido es deuda, aquí os traigo la segunda entrega del post “¿Cómo superar la ansiedad de separación?”.

Os puedo contar que la semana pasada Zoe fue asimilando día tras día y poco a poco que cada mañana mamá la dejaba en “el cole” y se iba (para luego volver). Intentamos hablar del cole todos los días, nombramos el nombre de su tutora y el de cada niñx y cada vez que lo hacemos se pone contenta y cuando ve la mochila que le cosí la coge y corre a la puerta de casa gritando “coleeee”. La entrada es tranquila, incluso va andando ella sola hasta el aula, aunque también hemos tenido algún retroceso.

El problema viene cuando siente que me voy, ahí comienza a desencadenarse la ansiedad de separación y es cuando sigo el ritual acordado: “Mírame a los ojos corazón, que te voy a decir algo importante: Mamá se va a trabajar. Te vas a quedar ahora con Maite y los amigos y volveré a recogerte después de la siesta ¿te acuerdas? ¿Quieres que cantemos la canción de despedida?”. Normalmente mi hija contesta con un “Yiiii” y tras cantarla, nos despedimos con la mano.

El miércoles comienzo a currar tras casi dos años sin hacerlo y sé que ese día me derrumbaré. Todavía no he soltado ni una lágrima y sé que retener emociones no es sano, pero supongo que se debe a que tengo una barrera de frialdad en mi corazón que se mantiene intacta para aparentar seguridad y felicidad frente a mi hija y de este modo acompañarla como mejor se me ocurre en su ansiedad de separación. Sí tuve muchos días insomnio y estrés nocturno pero de momento ni una lágrima.

Imagen de Patricia Metola

Imagen de Patricia Metola

Para afianzar lo que ya llevamos trabajado y mejorar nuestras separaciones respetuosas, tengo en cuenta los siguientes ocho puntos, que añadidos a los de la entrada anterior nos están dando buenos resultados. Espero que os ayuden a vosotrxs también:

  • Dejar un objeto de seguridad al niñx. En el libro “Separarse de los padres sin lágrimas” que os comentaba, hablan de “la pulsera mágica”, una que contiene todos los besos y abrazos de mamá para que cuando se sienta insegurx o triste se la toque y sienta el amor mágico que contiene. En esta línea, también podemos dibujar una cara sonriente en la palma de la mano de nuestrx hijx para que al mirarla se ponga contentx, o plantarle un beso en la mano también y cuando necesite nuestro cariño se la acerque a la cara para que el beso salte mágicamente a su mejilla. Todo esto puede formar parte del ritual de despedida y si se hace justo  antes de separarnos, mejor que mejor.
  • Intentar evitar el cambio de brazos. Siempre que os vayáis es mejor que el bebé esté en el suelo jugando o en los brazos del cuidador/a. Ya es bastante doloroso separarse de su madre o padre como para que encima sienta que le están arrancado de los brazos de quien más le quiere.
  • Ser claros a la hora de anunciar la vuelta. Lxs bebés no son conscientes del paso del tiempo y para ellxs es complicadísimo diferenciar entre “un ratito” o “un par de horas”… Mucho mejor es explicarles que volverás cuando se despierte de la siesta, por ejemplo.
  • Anticipar la despedida. Es bueno contarles de antemano lo que va a ocurrir. En mi caso, llevo a Zoe a su escuela infantil en coche y durante el trayecto le voy diciendo lo que ocurrirá para que no le pille de nuevas. Esto resta pánico a la situación ya que le suena lo que ocurre porque su madre se lo ha explicado con antelación.
  • Otro dato importante es mantener la mirada cuando les explicamos que nos vamos. Un ejemplo podría ser éste: “Zoe, mirame a los ojos que te voy a decir algo importante: me voy a trabajar y volveré después de tu siesta ¿te acuerdas? Pásalo bien con los amigos, mi cielo. Luego me lo cuentas ¿vale? ¡Adiós!”
  • No alargar mucho el momento del adiós. La despedidas ya son dolorosas de por sí, así que lo ideal es hacerlas cortas pero sin prisas, con seguridad y alegría. Una vez se desencadena la ansiedad de separación, ésta va en aumento, por lo que si no es posible quedarnos el tiempo necesario para que nuestrx hijx se calme del todo, lo mejor es cortar la situación de despedida y desaparecer. Duro, pero menos de lo que podría ser si salimos del aula cuando el pánico ya haya estallado.
  • Nunca retrasarse en la recogida. Cuando un/a niñx se acostumbra a recibir a su madre tras la siesta y ésta un día no aparece, el pánico puede desencadenarse. Por ello es importante que la rutina se mantenga lo menos flexible posible.
  • Normalizar el reencuentro. Una de las cosas que por naturaleza solemos hacer las madres y padres es llenar de besos y abrazos a nuestrx hijx al recogerle, y es que la culpabilidad es tan grande que queremos demostrarles una y otra vez que les amamos, y ellos esto ya lo saben; es más: ellxs nos quieren de manera incondicional también, hagamos lo que hagamos (fuerte, pero cierto). El caso es que si ellxs notan una exageración en nuestros sentimientos al recogerles pensarán que les estamos salvando, literalmente, de un lugar hostil y aumentará al día siguiente la ansiedad de separación. Mucho mejor es entrar relajadxs al aula y decir “¡Hola cariño, ya he vuelto! ¿Qué tal lo has pasado? Cuéntamelo todo de camino a casa”. (Por supuesto sin dejar de besar y abrazar todo lo que nos dé la gana, pero ni más ni menos que de costumbre).

Pues esto ha sido todo por hoy, aunque hay infinidad de buenos consejos más al alcance de nuestra mano, en internet o libros especializados sobre el tema. Espero de corazón que el periodo de adaptación de vuestrxs peques sea lo menos traumático posible y que pronto entiendan que aunque estéis separadxs, les queréis siempre.

Por petición de algunas lectoras del blog, no quiero terminar sin mencionar algunos consejos para sobrellevar, nosotrxs lxs adultxs, nuestra ansiedad de separación. A mí personalmente me ayuda:

  • Conocer todo lo que pueda a la persona que se quedará al cuidado de mi hija en mi ausencia. El periodo de adaptación en la escuela que hemos elegido es respetuoso con las emociones de lxs adultxs también y fomenta la entrada al aula de las familias, promueven la lactancia materna, etc. Los primeros días acompañé a Zoe dentro de la escuela las horas que estuvo allí y eso me ayudó a observar a la tutora: cómo trataba a lxs niñxs, cómo les hablaba, la energía que les transmitía, cómo era su relación con mi hija… A mí me transmite una confianza que creo necesito para irme más tranquila al trabajo.
  • Pasar tiempo de calidad con Zoe. Las tardes intentad dedicarlas 100% a estar con vuestrxs hijxs. Ver cómo ríen, juegan y disfrutan a vuestro lado es sanador ¿me equivoco?
  • Pruebas gráficas. Si existe la posibilidad de que la persona responsable del cuidado de vuestrx hijx le haga alguna foto o vídeo en momentos felices dentro de la escuela, pedirle que os la envíe a través de wasap. El “no saber cómo estará” aumenta muchísimo la ansiedad y nos llenamos de paranoias. Esta opción acaba por completo con ellas.
  • Llevar al trabajo un objeto o fotografía de mi hija. La opción más sencilla es usar una fotografía reciente como salvapantallas del ordenador. Cuando estoy triste, la miro y recuerdo aquella tarde de risas y juegos compartidos y automáticamente siento felicidad.
  • Expresar las emociones. Llamar a mi pareja, a mi madre, mi hermana… personas con las que me puedo desahogar con naturalidad y contarles cómo me siento. Escribir en el blog me ayuda muchísimo a volcar y canalizar energías. (Si no tenéis blog, escribir en un papel o libreta es igual de sanador).
  • Borrar la palabra “culpa” del diccionario. Las madres (y padres, pero no sé por qué más las madres) solemos ungirnos bien en la culpa, es una palabra que acompaña a la maternidad de principio a fin y en periodo de adaptación cambiamos directamente nuestro nombre por el de culpable. Actúo según mis valores y creencias y lo hago lo mejor que sé, por lo tanto: NO SOY CULPABLE, soy responsable.

Quiero terminar con algo que oí hace poco y me dio mucho que pensar: Los bebés son seres altamente adaptables, acaban adaptándose a cualquier situación y entorno y son capaces de ser felices en cualquier lugar. Con esto digo que (para bien o para mal) nuestrxs bebés serán felices tarde o temprano en la escuela infantil y no dejarán de amarnos aunque nos separemos de ellos X horas al día. Esto no quiere decir que el impacto emocional que supone para ellxs experimentar ansiedad de separación sea inofensivo, de hecho dejará huella para el resto de su vida y en nuestra mano está, como adultxs, acompañar el proceso de la manera menos agresiva y más respetuosa posible, ¿no os parece?

El rencor o el odio son sentimientos de los que carecen nuestras criaturas, sin embargo de amor incondicional tienen excesos…

No dejéis de contarme cómo habéis gestionado la ansiedad de separación en vuestros hogares, me encantará saberlo. Abrazos a raudales. 

¡Siéntete triunfadora! (Semana Mundial de la Lactancia Materna 2014)

Cuando leí el eslogan propuesto por la WABA para la Semana Mundial de la Lactancia Materna de este año, sentí una tremenda satisfacción: Lactancia Materna: Un triunfo para toda la vida.

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El mirar a mi hija ahora, tras 15 meses de lactancia a demanda, en la que ya no es necesaria la ingesta de probióticos, donde las lágrimas y el dolor han quedado muy atrás, ahora que no existen dudas ni miedos y hemos aprendido a danzar bajo la mejor técnica el baile de nuestra lactancia… hace que me sienta una triunfadora.

Hoy puedo decir: Doy el pecho a mi hija. La he alimentado de manera exclusiva con mi leche hasta los seis meses y tras éstos han venido muchos más en los que siempre que ha demandado un abrazo de leche lo ha tenido.

Muchas veces he dudado de mí misma, he pensado que “no iba a poder”, me he preguntado “esas madres, ¿cómo lo hacen?”, me he querido morir de la impotencia, del dolor agudo de una mastitis que duró más de 5 meses… Pero la realidad es que la lactancia triunfó y ese triunfo será para toda la vida. No usé pezoneras, no tomé antibióticos, no suplementé en ningún momento a mi hija con leche que no fuera mía. Sí pedí ayuda, sí me dejé asesorar por grupos de madres, por doulas y consultoras de lactancia; sí recibí el abrigo de la tribu, sí analicé mi leche en laboratorio y tomé probióticos, sí recogí cada e-mail de apoyo en mi corazón. Reconozco que fue mi decisión, y no digo que sea la acertada (que nadie me mal interprete), símplemente fué la  mía y triunfé o desde luego me siento así.

A veces la lactancia no es cómo esperabas que fuera y encuentras obstáculos, dejas de disfrutar y te frustras. En cualquier caso: NO ERES CULPABLE. En este punto cualquier decisión que tomes será la acertada. El Dr. José María Paricio dice en su libro Tú eres la mejor madre del mundo “(…) entre una semana de lactancia y ninguna, más vale una; un mes y medio es mejor que uno y uno mejor que ninguno. Hasta donde tú decidas estará bien, hasta donde tu bebé pueda será lo mejor.” De manera que la lactancia materna sieeeeeeempre triunfa.

Por eso entre el 1 y el 7 de agosto se celebra a nivel mundial este acto de amor que nos brinda la naturaleza a madres y bebés. Y en concreto el 1 de agosto, el Día Mundial de la Lactancia Materna. Si te quieres unir a la fiesta ayúdanos a difundir el mensaje para normalizar la lactancia y sus beneficios innumerables.

¿Te apetece participar?

  1. Si tienes un blog y quieres participar con un artículo que hable de lactancia materna, enlázalo al carnaval bloguero. Para eso copia este código en el editor de html de tu blog. El carnaval bloguero estará operativo desde este mismo momento hasta el día 7 de agosto (que es cuando termina la Semana Mundial de la Lactancia Materna).
  2. Si quieres que tu blog aparezca en la lista del carnaval anota la url del artículo aquí
  3. Si te gusta diseñar puedes hacer alguna imagen especial para el evento y si no, puedes usar esta imagen:
  4. Dialactancia_2014_zpsdf217be9El día 1 de agosto (y el resto de la semana de la lactancia materna) publica información o artículos sobre lactancia materna en la redes sociales. El hastag para el día 1 de agosto es #dialactancia y el resto de la semana de la lactancia materna usaremos #semanalactancia
  5. Programa tu publicación en las redes sociales si no puedes estar disponible ese día. Puedes programar los tweets con hootsuite (es gratis).

¿Y si no tengo blog?

Si no tienes blog también puedes ayudarnos utilizando el hastag #dialactancia el día 1 de agosto y #semanalactancia el resto de la semana, compartiendo información o artículos sobre lactancia y celebrando la semana con nosotras.

Hemos creado un grupo de Facebook para intentar organizar este día tan especial, te invito a visitarlo y a poner tu granito de arena.



¿Quién se anima a triunfar?