La canción de la Semana #31: Pequeña gran revolución – Izal

Cada vez este grupo me dice más cosas, me llena, me mueve, me conquista, recorre más partes de mi cuerpo cuando lo escucho… me pone, me pone mucho IZAL, es así.

Y esta canción la tengo que compartir con vosotrxs, ahora, hoy, con unas elecciones generales a la puerta de la esquina y ahora que soy madre y mi hija (toda ella) es una pequeña gran revolución. Ha revolucionado mi vida, mi existencia entera y revolucionará el Mundo a sus pies, si lo desea. Ella merece vivir en un Mundo amable con toda persona (grande y pequeña), donde el sostén a la ma/paternidad, la crianza corresponsable y respetuosa y la educación igualitaria real sean los pilares fundamentales sobre los que heche raíces. Un Mundo sostenible y pacífico, un Mundo libre.

Esta canción habla de la revolución silenciosa e imparable en la que nos encontramos inmersxs. Y yo al cantarla pienso en que la destinataria es ella, mi hija: mi pequeña gran revolución. Mi niña roja, feroz e inocente. Zoe.

PEQUEÑA GRAN REVOLUCIÓN – IZAL
(Copacabana)

Que tu ferocidad me deje huella, 
Que ahuyente mi maldad 
Y aleje bestias. 

Que ponga en su lugar pura inocencia, 
La que hoy cubre tu cuerpo, 
Sin darte cuenta. 

Que hable sin pensar las consecuencias, 
Que digas tu verdad, 
aunque lluevan piedras. 

Que no pierdas esa fe 
Que hoy es eterna, 
Esa forma de no ser consciente de ella. 

Que tu curiosidad no desaparezca 
Y crezca como lo hacen ahora tus piernas, 
Las que te llevarán tan lejos como quieras, 
Comiéndote la vida a manos llenas. 

Bienvenida a casa, 
Pequeña gran revolución, 
Que con tus pasos marcas un nuevo rumbo 
en dirección a nuevas montañas que parecen menos altas 
Con cada palabra que nace en tu garganta, 
pequeña gran revolución. 

Que nadie ose jamás fijar tus metas, 
Que sepas observar y no ver a quien no debas, 
Que aunque me encuentre lejos, 
Me sientas cerca. 

Que la distancia que hay entre nuestras fuerzas, 
Se hará siempre tan ridícula 
Y tan pequeña, 
Mientras los dos sigamos las mismas estrellas. 
Y aunque vueles lejos, 
Tan alto que no puedas vernos, te esperamos dentro, 
Siempre habrá un techo. 

Bienvenida a casa, 
Pequeña gran revolución, 
Que con tus pasos marcas un nuevo rumbo 
en dirección a nuevas montañas que parecen menos altas 
Con cada palabra que nace en tu garganta, 
pequeña gran revolución.

la foto (1)

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