Calidad de vida

Si hay algo casi mas dañino que la culpa en la maternidad y crianza, creo que es la generalización. Hoy se comenta por todos lados las declaraciones de una mujer muy mediática, que ha sido recientemente madre de mellizos y ha escrito un libro en el que asegura que ‘tener hijos es perder calidad de vida’. Una afirmación muy generalizada para una experiencia concreta (la suya) en la cual se basa otra generalización: “Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres”.

Yo me pregunto si esta mujer tiene apoyo. Y no me refiero al apoyo de su familia o al apoyo de su pareja. Me refiero a una red maternal con la que debatir sobre estos temas, llorar, reír, compartir el agotamiento extremo, o escribirse a través de mensajes de whatsapps a las 5 de la madrugada. Porque no existe para nada un relato único de la maternidad, y menos un relato idílico. No por lo menos en la red donde yo me muevo y me consta que muchas mujeres. Lejos de juzgar su opinión, la valido y reconozco que la maternidad es muy bruta, diría que en mi experiencia lo más bruto que viviré jamas (y solo tengo una niña), pero no me atrevería a generalizar mi experiencia.

Luego está el tema de perder o no calidad de vida. Esto es igual de personal, empezando por qué es calidad de vida para cada cual. En mi caso creo que he cambiado la percepción de lo que es calidad de vida para mí. Antes de tener hijos pensaba que calidad de vida era estabilidad laboral, una casa confortable a la que llegar tras una jornada de trabajo y una buena cena con mi pareja mientras veíamos una peli cómodamente. Ahora, para mí, calidad de vida es tener tiempo. Tan básico como eso. Y ese tiempo pasarlo con mi hija. Claro que necesito tiempo para mí, y lo busco y lo encuentro. Eso también lo tenía antes de ser madre. Pero nunca imaginé lo que podría disfrutar saltando charcos con ella, o acurrucándome a su cuerpecito bajo el edredón antes de irme a trabajar cada mañana y observar cómo duerme, o mirando con detenimiento un reguero de hormigas que afanosas llevan ramas y hojas diminutas a su hormiguero, o haciendo un castillo de arena a la orilla del mar, o haciendo una guerra de cosquillas… Todo esto, también es calidad de vida para mí y cada vez más.

Creo que la maternidad necesita de unos cuidados extra hacia la madre que pocas veces se llevan a cabo (estoy generalizando ahora yo, jijiji). Es cierto que para que una madre pueda disfrutar de la calidad que la vida le ofrece en esta nueva etapa, necesita de personas que acompañen esa calidad:

Una mujer no puede meterse en la bañera con su hijo de año y medio y jugar a salpicarse o contar cuentos acuáticos si no hay alguien haciendo la cena para todos tras el baño. No puede irse a saltar charcos con su niña de 4 años si no hay alguien haciendo la compra de la semana. No puede dormir aprovechando una siesta mañanera de su bebé de 5 meses tras una noche de insomnio si tiene que ir a trabajar fuera de casa porque en este país no existen políticas enfocadas al cuidado que permitan permisos de maternidad más amplios…

Ya cansa un poco el discurso de “la madre arrepentida”. Entiendo que es una moda como otra cualquiera. Resulta que ahora, muchas mujeres están diciendo que su vida se ha visto destrozada por la llegada de sus criaturas. ¡Ni que hubieran parido a Donald Trump! Por favor, por respeto a la infancia y sobre todo por respeto a nosotras mismas y nuestra transformación como mujeres cíclicas y cambiantes veo injusto que se reniegue de los hijos e hijas de la forma en la que se está haciendo.

Hay mujeres que deciden no ser madres y otras que deciden tener 12 hijxs. Perfecto. Pero dejemos de generalizar, la maternidad esto, la maternidad lo otro… me aburro, de verdad.

Qué diferente sería si cada una tuviéramos la confianza de hablar desde las entrañas sobre nuestra experiencia sin generalizar, sin juicios ni auto juicios, con la libertad de encontrar al otro lado simplemente a alguien dispuesto a escuchar sin espectativas. Y desde luego, encontrar el espacio merecido para disfrutar de una vida de calidad. Esta foto que mi amiga Andrea Irles me hizo en Bulgaria resume la mía:

21082016-_DSC9611

Foto de Andrea Irles

 

Si te ha gustado, ¡Comparte!

Puerperio en La Mayor. – Porque la maternidad es intensa cada día

Últimamente he empezado a componer de nuevo. Llevaba mucho tiempo sin coger la guitarra y dejarme llevar y sin embargo de un tiempo a esta parte algo ha cambiado. Mi cuerpo me pide soltar, me pide expresar otra parte de la maternidad menos dulce y más amarga. Quizás es ahora cuando me permito transitar esa parte oscura que en otro momento me hubiera hundido hasta el fondo de mis sombras… Es ahora con esa etapa superada cuando necesito cerrar el círculo y hacerlo girar hasta convertirlo en canción.

Theta recogía las luces de la maternidad, la parte amable y preciosa y en su defecto la fortaleza y la esperanza…

Este nuevo disco que empieza a asomar la patita por debajo de la puerta desvela las sombras, la parte frágil, el miedo y las dudas de una servidora, que es una madre real con todo esto y mucho más.

Ayer fue un día más en mi día a día como madre, intenso como los demás en el devenir de emociones puras que lo cotidiano de mi pequeña familia esconde. Así que me dije ¿por qué no adelantas algo? ¿Por que no ofreces un regalo a las demás en este Día de la Madre, agotador y lleno de aprendizajes como los días anteriores y los venideros? Y luego me dije  ”hoy no. Mejor mañana, porque todos los días son nuestros si los hacemos nuestros y esta canción se escucha mejor si estamos de resaca (o eso creo yo. Ya me diréis)”

Pues aquí lo tenéis. Un regalo nacido de las entrañas, como surgió #Theta. Quizás desde un lado más oscuro, pero a la misma profundidad. Aconsejo escucharla con cascos porque ha quedado la edición muy bajita. Abrazos calentitos para todas.

Puerperio en La Mayor

 Y ¿quién me lo iba a decir? Seis días sin ducharme, sin salir y sin dormir.
Y hoy ya he vuelto a perder las llaves otra vez. ¡No me lo puedo creer!
A ti te necesito aquí. Un vaso de agua más, mi amor, si no voy a morir.

Es así.

¿Y cuántas veces me habré cambiado de camiseta ya hoy?
¿Y cuántas veces me habré cambiado de camiseta ya hoy?

No sé ni cómo caminar, ni como sostenerte criatura celestial.
Qué ser tan fuerte, tan capaz, al tiempo vulnerable, al rato maestra singular.

¿Quién soy yo? ¿Quién seré? ¿Quién sabrá si así de inepta quedaré?

¿Y cuántas veces soñé contigo? Mi sueño no era así
¿Y cuántas veces soñé contigo? Mi sueño no era así

Si te ha gustado, ¡Comparte!

Libertad para Nerea ¡Ya!

56bdd3d461543.r_1455310356574.0-141-619-460

Que la justicia en nuestro país no funciona, es algo más que evidente, si miramos al rededor y, para empezar, vemos que quienes nos gobiernan son los primeros delincuentes en libertad.

Sin embargo, hay casos que ponen la piel literalmente de gallina.

Una mujer víctima de violencia machista hace más de cinco años se atrevió a defenderse de su agresor en alguna ocasión, agrediéndole violentamente también y tras varias denuncias, ésta se saltó en alguna ocasión la orden de alejamiento (según cuenta su actual marido, “más por parte de él que por ella, porque ella huía de él”). En cualquier caso, Nerea acudió a rehabilitación psicológica, cumplió parte de su condena con trabajos sociales, se casó y rehízo su vida al lado de otro hombre con el cual comparte la crianza de un bebé de 15 meses.

Desde el pasado 26 de enero, está en prisión. ¿El agresor? No, Nerea, esa mujer valiente que pese al horror vivido ha conseguido recuperar su vida, ella, que un día se equivocó saltándose la orden de alejamiento, ella que le echó ovarios y se defendió de quien posiblemente la hubiera matado.

La cosa no acaba aqui. Nerea ha entrado en prisión sin su bebé de 15 meses. A pesar de tener derecho (art. 38 de la Ley Orgánica General Penitenciaria) a estar internada con su hijo menor de 3 años, en la prisión de Villanubla no hay unidad de madres y en la prisión más cercana que había ha cerrado debido a los recortes. Cada noche el bebé llama a mamá y mamá no está. La justicia de este país ha quebrado una familia entera y se ha entrometido en la díada madre-bebé. Nerea se saca leche cada día en prisión para que, al menos, su amor viaje hasta la lengua de su hijo y le deje el mensaje de que mamá no le ha abandonado… ¿creéis que el mensaje llegará? ¿Creéis que un bebé de quince meses se va a conformar con el tacto duro de una tetina sintética, acostumbrado al abrazo y calor del pecho de su madre? ¿Imagináis a Nerea viviendo un puerperio entre rejas como una leona de circo, mientras, dando vueltas de un lugar a otro de la celda, imagina a su bebé llamándola en la noche? Yo no me lo puedo imaginar. No puedo imaginar el dolor de esta mujer. No puedo.

Este caso, como no puede ser de otra forma, está indignando a miles de personas que se han echado a la calle, han creado plataformas de ayuda, y no paran de visibilizar el caso una y otra vez en los medios para que se tome como prioritario.

Os dejo aquí los grupos en redes y la petición por Avaaz.org para exigir el indulto o Tercer Grado a Nerea. Ojalá que a final de mes nos despierte otra noticia…

Si te ha gustado, ¡Comparte!

Así fue el Día del Recuerdo 2015

diaDelRecuerdo_20151-e1442326971312

Para mí es un honor acompañar a las familias que han sufrido la pérdida de un hijo o una hija en este día tan necesario, que organiza Umamanita.

Un día para el recuerdo de esos bebés queridos, reales, con nombre y apellidos. Para visibilizar la muerte gestacional y neonatal. Para abrazar el duelo y hacerles presentes, con banderines bordados con hilo de puro amor, con mensajes que dejan sus hermanos y hermanas, sus abuelxs, sus tíxs… con ¿por qué no? árboles que se plantan en un parque de Madrid.

Así ha sido el acto del sábado pasado. Las familias han plantado un roble en el Parque Juan Carlos I, para que eche sus raíces a tierra en un acto de realidad presente y vaya creciendo hasta que sus ramas toquen el cielo y acaricien a los bebés que brillan desde allí.

Como el año pasado tuve el placer de cantar con mi amiga Sol Berardelli, bajo la luz de un atardecer precioso.

Aquí os dejo las canciones que allí se compartieron y las imágenes de todos los momentos.

Canción "Nubes Doradas" bajo la atenta mirada de nuestras queridas hijas Kyra y Zoe

Canción “Nubes Doradas” bajo la atenta mirada de nuestras queridas hijas Kyra y Zoe

 NUBES DORADAS

Cada mañana el sol trae un rayito de luz
iluminándonos, pintando el cielo de azul.

Y cada atardecer nos envuelve con la paz
de saber que estás bien y mi canto escucharás.

Duermes en nubes doradas
sabes que estoy junto a ti
soñando en sueños de hadas
puedo verte sonreir.

Canción "Nuestro Lugar" (Sol Berardelli y Beatriz Montiel)

Canción “Nuestro Lugar” (Sol Berardelli y Beatriz Montiel)

  NUESTRO LUGAR

Y trazando el camino de vuelta entendí que tu paso en mi vida es todo fuerza.
aprendí del miedo que hiela que al final el amor que me dejas me calienta.

Hoy me siento capaz de poder otra vez caminar.
Para mí es un honor que me eligieras como tu mamá.
Y lo que ya viví es un regalo que supe apreciar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Y trazando el camino de vuelta me encuentro contigo y tu me cuentas apenas sin hablar
que trazando tu camino de vuelta encontraste familias que te contaron apenas sin hablar
que trazando sus caminos de vuelta encontraron a otros y les contaron apenas sin hablar
 
Que se sienten capaces de poder otra vez caminar.
Es todo un honor que les eligieran como sus papás.
La experiencia vital es un regalo que nunca olvidar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Nuestro lugar
Banderines

Banderines

Banderines

Banderines

Momento de plantar el árbol

Momento de plantar el árbol

Plantando el roble

Plantando el roble

 

Mensajes de amor

Mensajes de amor

Este lugar siempre recordará...

Este lugar siempre recordará…

 

 

 

Si te ha gustado, ¡Comparte!

No quiero olvidar tus palabras de Dos

JPEG_20150716_115857_1239767259

Hoy he recordado esa preciosa entrada en el blog de Myriam Moya (En Minúsculas) titulada “Palabras que Crecen”. Hoy he querido recoger de pronto todas esas palabras que mi hija dice con su ‘lengua de trapo’ y que no me gustaría olvidar. He querido, sin intención de plagiar la entrada de Myriam, más bien tomándola de inspiración, recoger todas las palabras que sé que un día dejará de pronunciar de esta manera, para acercarse a la comunicación estándar establecida… Ese día dejará de ser único su vocabulario y hablará “como todo el mundo”. Me encanta oírla hablar, me encanta su forma de expresarse, de comunicarse conmigo y el resto del mundo. Me encanta la sensación de entender yo y sólo yo lo que quiere decir mientras el resto del planeta se pregunta “¿qué dice?”.

Estas son algunas de las palabras que suenan de forma genuina en boca de Zoe y que no me gustaría olvidar:

  • Alora = Ahora
  • Xugá = Jugar
  • Fuento = Cuento
  • Pito = Abuelito
  • Pita = Abuelita
  • Canxón = Canción
  • Pichina = Piscina
  • Teto / titita = teta / tetita
  • Mocacone = Macarrones
  • ¿Qué ase? = ¿Qué haces?
  • Coxe = Coche
  • Api = Aúpame / arriba
  • Naxia = Gimnasia
  • Xituna = Aceituna
  • Aió = Adiós
  • = Pez
  • U Bisito = Un besito
  • U abaxo = Un abrazo
  • Ten = Tren
  • Pepi y Bai = Epi y Blas
  • Kekos = Conejos
  • Vevo = Huevo
  • Mamá, cuxa = Mamá, escucha
  • Cacaca = Naranja
  • Seuale = Cereales
  • Depasito = Despacito
  • Mu aandeee = Muy grande
  • Choe = Zoe

Tu voz suena en mi cabeza cuando te recuerdo, hija. Pienso que el tiempo se escurre bajo nuestros pies e intento recoger cada momento que vivo contigo, grabarlo en mi mente… No sólo las imágenes, también los sonidos, las sensaciones de amor infinito cada vez que con tus manitas coges mi cara y la acercas a la tuya para decirme “Te quero muxo, mamá”… creces deprisa, y de esto no me hablaron cuando preguntaba por lo que era ser madre.

Seguro que vuestrxs hijxs también inventan su vocabulario particular. ¿Lo queréis compartir?

Si te ha gustado, ¡Comparte!

La historia de Rocío y su duelo por Isabel

Hay veces que me siento como Ana en Los amantes del Círculo Polar: “podría contar mi vida uniendo casualidades”, siento que todo está conectado y que no hay una acción que no contribuya a una reacción aquí o en la otra punta del planeta.

Esta semana conocí la historia de Rocío Cuellar, una historia brutal llena de fortaleza, amor y despedida. Como me ha dejado tan impresionada, prefiero que leáis vosotrxs mismxs los textos que ella misma escribió en Duelo gestacional y perinatal y Crianza y contacto emocional y que a mi, personalmente me han hecho cruzar la dimensión de lo cotidiano.

Que Mis Pasos Me Lleven a Ti

Soy madre mariposa, para los que están familiarizados con el término es fácil saber que es.

Una mamá mariposa es una madre que ha perdido a su bebé, que ha tenido que aprender a ejercer la maternidad sin la presencia física de su hijo.


Es un camino muy duro y lleno de incomprensión. Es muy difícil seguir siendo su madre cuando no hay un cuerpo que abrazar, tantos besos que quedaron por dar, tanto amor por compartir.

En mayo de 2010 yo estaba a punto de participar en una carrera de montaña.

Soy trail runner, y había estado mucho tiempo preparándome para correr una prueba maravillosa: La Transvulcania Isla de La Palma de 28 km y 2000m de desnivel positivo. Allí estaba yo en la salida, con uno de mis ídolos a mi lado, Marco Olmo, un señor de 70 años cuya filosofía y capacidad en la montaña es un ejemplo para todos.

Esa carrera la terminé muy bien, nada podía decirme que justo un año después del 4 al 11 de mayo de 2011, estaría en el hospital diciéndole adiós a mi querida hija Isabel y convirtiéndome en la madre mariposa que ahora soy.

Después de que mi hija se fuera, pasaron tres largos años de verdadero sufrimiento y dolor. Un camino de incomprensión, tabú y rechazo.


Me despidieron de mi trabajo. Tuve que soportar que gente muy cercana se alegrase de la muerte de mi hija, ya que sufría una discapacidad y claro, según estas personas, fue una suerte que se muriera. También tuve que soportar, como todas las mamás mariposa a mucho imbécil, diciendo frases hechas, e incluso aprovechando la debilidad del momento para atacarme a conciencia.

MariposaTituloNewColor150x150(72dpi)

Al poco tiempo de irse Isabel me embarque en una FIV que maravillosamente salió bien, y así vino al mundo mi bebé arcoíris, mi querida hija Paloma.

Después de todo eso, dos embarazos, una muerte perinatal una FIV, depresión y tres años haciendo poco deporte, supusieron una devastación tal, que el recuperar mi cuerpo y mi mente se convirtió en una ingente tarea. Me toca recuperar mi peso, mi forma física, mis músculos, mi capacidad pulmonar y cardiaca. Ahora quiero que la recuperación de mi cuerpo, sea una representación física de miregreso como persona. Como un nuevo yo: “Cuando la oruga pensó que era su final, se convirtió en mariposa”.

El próximo 10 de mayo de 2015, coincidiendo con el cuarto aniversario del parto de mi hija muerta, voy a volver a ese camino.


Voy a salir de noche, con mi frontal en la cabeza desde el faro de Fuencaliente, voy a volver a subir esos 2000m de desnivel, veré amanecer subiendo la pendiente, pasare por los dos avituallamientos, Los Canarios y Las Deseadas, y cuando la gente mire mi dorsal para darme ánimos, gritarán su nombre, porque voy a correr con su nombre en el dorsal.

Cuando llegue al punto más alto, el Pico de Las Deseadas, dejaré una tarjeta con todas las palabras que nunca pude decirle y una bolsita con todos los besos que nunca pude darle, con la esperanza que esa altura,  2000m, sea paso obligado de los ángeles, lo vea y lo recoja.


Porque yo no se que hacer con todo eso, ni puedo dárselo a otra persona, ni siquiera a su hermana, porque era para ella y no he encontrado una forma mejor de dárselo, que subir hasta allí por mi propio pie y con mi propio esfuerzo.

pico de las deseadas

Cuando cruce la meta en el Refugio del Pilar, sabré que lo he conseguido y sabré que por unas horas he estado mas cerca de ella y de su amor.

Que mis pasos me lleven uno a uno hasta ella, que cada esfuerzo en la subida me acerque más, que mis pasos me lleven a ti hija mía.


También quiero con el esfuerzo físico rememorar ese terrible parto en el que se fue definitivamente de mi lado, diciéndole esta vez un hasta luego a su alma, porque volveremos a encontrarnos, de eso estoy convencida.

En esta tarea tengo dos magníficos ayudantes, mis entrenadores Juan Martin en carrera yPablo Álvarez en entreno funcional.  Ellos no lo saben pero los he elegido muyminuciosamente, porque cualquiera no puede participar en la tarea de prepararme para llevarle a mi hija las palabras y los besos. Ellos son los mejores para lo que yo busco y por eso están ahí conmigo. Aunque ellos creen que solo me están ayudando a correr una prueba, no son conscientes que eso es una tapadera, que el verdadero cometido es el de entregarle los besos y las palabras de amor a ella.

Que mis pasos me lleven a ti,

que mi corazón nunca se separe del tuyo,
que en mi vida no me permita ni un solo momento de no vivir en y por tu recuerdo,
que nunca me olvide que tu me hiciste madre,
que no pase un solo día en el que no lamente que no estés a mi lado,
que todo esto me sirva para ayudar a otras mujeres que les ha tocado pasar por la propia muerte sin morir,
que ojalá que cuando muera lo primero que sienta sea tu presencia y el amor incondicional que una tenemos por la otra.
Te querré siempre,

que mis pasos me lleven a ti princesa mía.
Y recuerda que tenemos una cita el próximo 10 de mayo de 2015, no faltes, mama estará allí.
Rocío Cuellar
Mamá de Isabel y Paloma

 

Y lo hizo. Cumplió su palabra y se entregó a la dureza del terreno y de su propia mente rota por el dolor en una carrera sin pausa. Tuvo compañía en su travesía, pero no os quiero adelantar a quién encontró en su camino. Os dejo la segunda parte:

 

Y mis pasos me llevaron a ella

Cargué mi camelback y los bastones, le di un beso a mi marido, me dijo “sé que lo vas a conseguir, nos vemos en el Refugio de El Pilar”.

Cerré la puerta de la habitación, eran las tres de la madrugada, di un paso y otro, comencé a abandonar la seguridad de mi familia, la comodidad de la mullida cama. Sabía lo que iba a hacer, estaba asustada, un paso y otro, uno tras otro, que mis pasos me lleven a tí pensaba.

El camino del duelo por la muerte de tu bebé es muy duro, es un desierto en el que no hay ninguna señal que te oriente y está lleno de depredadores, desde tu propia alma, familia, sociedad y entorno más cercano. Solo necesitas saber que tienes que seguir caminando, tener fe en que un día pisarás verde hierba, que no es la que tu querías pisar, pero es a la que te han dirigido tus pasos y tu periplo vital.

Llegó la guagua, nos subimos y en 10 minutos estábamos allí, en el faro de Fuencaliente, corrimos hasta uno de los laterales del Faro, hacía mucho viento y frio. Allí nos apretujamos unos con otros, terminé brazo con brazo con Helga, una austriaca que venía desde Salzburgo. En tres horas charlamos mucho, le conté porque corría y que llevaba banderas de otros bebés que se habían ido demasiado pronto.

Había decidido decir a todo el que se me acercase el porque de mi carrera. He decidido en mi vida que no voy a callarme respecto a este tema. Tengo dos hijas una viva y otra muerta y las dos son mis hijas y de las dos soy su madre.

Se oyó la señal de inicio de la carrera, a mi derecha estaba el mar, y las olas golpeando contra la orilla con dureza. Las olas era constantes, como al principio del duelo, que los tsunamis de dolor vienen de forma continua, casi no te dejan recuperarte de una a otra, así era como estaba el mar. Comencé a correr, una serpiente multicolor de frontales y luces rojas llenó la montaña, me dije a mi misma, Rocío tranquila que hay que llegar.

Rocio Cuellar y Pablo Alvarez Transvulcania 2015

Empecé a subir la pendiente a buen ritmo, no me pesaban las piernas, se nota todo el entrenamiento dirigido por Pablo Álvarez. Cuando me di cuenta había llegado al avituallamiento de Los Canarios en muy buen estado, iba cumpliendo mi promedio para llegar en tiempo a la meta.

La gente comenzó a gritarme a vitorearme, a animarme, yo les di las gracias a todos y les lancé un beso. Un voluntario con una pipa en la boca me miró con cara de risa y me dijo “eres la última”, y no, no lo era, pero no le contesté.

He decidido no dejarme influir más por las palabras de la gente que no me respeta. He decidido en mi vida que a quien no le interesa mi hija muerta ni mi duelo, no le intereso yo y que por tanto son personas que no quiero a mi lado.

Bebí agua, rellené mi camelback, recibí mucho ánimo de todas las personas que estaban allí, se me acercó Patricia, me dijo algo que no recuerdo que fue.

En el camino del duelo encuentras personas que te tienden una mano, que sienten tu dolor como suyo y te prestan su hombro para que te apoyes en él y puedas mantener tus rodillas derechas por el peso de tanta desgracia.

Seguí mi camino, muy bien, encaré las pendientes mucho mejor que en 2010. Iba muy feliz, sentía a mi hija conmigo, ella venía como brincando a mi lado, yo iba cantando, hablando con ella. Fue muy hermoso pasar todo ese tiempo solo con ella. Igual que cuando me quedo un día entero con mi hija Paloma. Esas horas eran para Isabel, ella había venido, estaba conmigo y ahora sé que ha venido para quedarse. Porque ahora soy capaz de verla con los ojos del corazón, y no de la cara, una paz inundó mi alma.

Rocio Cuellar 2015  TransvulcaniaFinalmente mis pasos se habían encontrado con los de ella y seguíamos las dos presurosas, montaña arriba, entre los pinos y el picón, celebrando nuestro reencuentro. Lloré de emoción ¿sería que había dejado de atravesar el desierto?, ¿sería que finalmente había concluido mi duelo?, ¿sería que había conseguido transformar el dolor en amor?, ¿sería que finalmente nos habíamos encontrado?.

Saludé a un señor muy amable y me preguntó si necesitaba agua o algo, le dije que no, que iba muy bien, le conté que corría por mi hija Isabel, que hacía cuatro años que se había muerto y que este era el funeral que no le había dado.

Seguí subiendo, pasé un puesto de Cruz Roja, volví a encontrarme a Patricia. Patricia Etxenagusia, aparejadora de Durango.

Se había sentado a tomar algo, hablé con ella y me preguntó si era la corredora escoba. Pensó que era la corredora escoba porque me había escuchado cantar y hablar en voz alta. Me reí, le dije que no y pensé que tal vez creía que estaba loca. Me dijo que era vasca y entonces yo le dije que ser vasco y buen montañero que no tenía mérito, que era como ser negro y correr bien, y nos volvimos a reir.

Patricia se quedó sentada y yo proseguí. Me adentré a mas altitud, comenzaron a desaparecer los árboles, comencé a subir una pendiente muy pronunciada, muy larga, con arena suelta y tierra volcánica, muchísimo calor y ralenticé el paso.

Creía que no iba a llegar, me había quedado sin fuerzas, mi cabeza no pensaba bien. Iba contando los pasos de cien en cien. Mucha gente que iba delante mía comenzó a retirarse, con vómitos algunos, otros cansados. Y pensé, Rocío afloja que tu idea es llegar. Ralenticé más mi paso, ya casi no me entraban los geles, pero no podía dejar de beber agua, lo peor era deshidratarme, mi estómago estaba un poco afectado por todo.

Hay momentos en el duelo por un hijo que te sientes igual, que sientes que no puedes más, que estás de rodillas ante la vida. Sientes que vas a abandonar, que no tienes motivos por los cuales seguir. No hay señales, solo los depredadores de tu mente.

Entonces apareció Patricia de nuevo. Algunas veces en el camino del duelo, cuando crees que no puedes más, una mano amiga, otra mujer, otra madre, como Patricia Etxenagusia, aparece de la nada y te ayuda a seguir adelante.

Ella me comentó algo acerca del calor y la dureza. Yo le dije que había que llegar arriba porque tenía que dejar unas banderas y ella me preguntó que si lo que iba a hacer era una especie de promesa o algo así. Le dije que si, que si lo hacía yo era como si lo hicieran las otras mamás. Y entonces se volteó hacia a mí y me dijo que si era así que me acompañaba para que no fuese sola, porque le había convencido mi idea.

Así sin más, es como hace la gente que te ayuda en el camino del duelo, así sin más se ponen a caminar a tu lado y te dirigen por un camino sin señales.

A partir de ese momento sabía que llegaría y sabía que mi Isabel me había mandado a Patricia para acabar mi carrera. A partir de ese momento todo fue más fácil, sabíamos ya que íbamos bastante fuera de tiempo, pero no nos importaba.

Un poco más adelante me paré, tenía que cambiarme. Es curioso pero siempre tengo problemas con que se me adelanta la regla y ese mes precisamente se me atrasó y fue ese mismo día el que mas sangré, igual que en ese parto, cuatro años antes, ese mismo día, mi cuerpo sangraba porque ella se había ido. Ahora sangraba recibiéndola, porque ya siempre estaremos juntas.

Seguimos mi inseparable Patricia y yo caminando, llegamos al avituallamiento de Las Deseadas. Fueron todos amabilísimos. Un señor nos dijo que estábamos fuera de tiempo, que solo quedaba media hora para que cerrase la meta y que aún nos quedaban 7 km. Le dijimos que queríamos continuar, le contamos cual era nuestra misión y se conmovieron.

Es muy bonito encontrar a buena gente en el camino de tu duelo, yo los encontré durante la carrera. A la buena gente también le pasan cosas malas.

Me encanta esa frase de Bruce Lee que dice:

“Esperar que la vida te trate bien porque eres buena persona, es como esperar que un tigre no te ataque porque eres vegetariano”.

Proseguimos nuestro camino, subimos la pendiente que separa el avituallamiento del alto de Las Deseadas, y una vez en la cima, no era igual que cuando yo subí hace cinco años, era diferente. No estaban los postes donde yo quería dejar la bandera. Avanzamos Patricia y yo para ver un buen sitio. Y entonces lo vi. Un punto geodésico.

Unos días antes de la carrera Georgina González, una madre mariposa valiente, me escribió desde México. Había tenido un sueño conmigo. Que llegaba a una explanada y que no llevaba prisa, que estaba feliz y tranquila, y que dejé allí las banderas. Y así fue, estoy convencida que mi Isabel me dio un mensaje a través de ella, porque así mismo fue.

Rocio Cuellar Transvulcania 2015     Rocio Cuellar  2015 Transvulcania conseguido

Puse las banderolas de mi hija, de todos los bebés que llevaba conmigo, confeccionadas por sus madres, hermanos. Y sentí que estábamos pulverizando el silencio, pensé que les estábamos haciendo justicia y prometí que nunca daría un paso atrás en esta lucha.

Rocio Cuellar Transvulcania 2015 Homenaje a nuestros hijos    Rocio Cuellar Transvulcania 2015 Banderines

Lo demás ya lo conocen, bajé desde Las Deseadas al Refugio de El Pilar tranquilamente, junto a Patricia. Cuando llegamos a meta, estaban allí el marido de Patricia, mi arcoíris y mi marido.

Rocio Cuellar Transvulcania 2015 metaCrucé la línea de chips, y pasé por debajo del arco de meta, había llegado, así sin pena ni gloria. Estaba rota, pero con mi alma llena de amor, y con la sensación de haber cerrado un bucle.

Le estaba contando a mi marido que habíamos dejado las banderas en la cima y entonces una mujer de la organización, me agarró la mano, con sus ojos llenos de lágrimas y me dijo “ya se quién eres” y en su mirada lo entendí todo.

Devolví el chip, me senté, hidraté y comí algo. Abracé a mi arcoíris.

Decidimos llevar a Patricia y a su marido al hotel, después de todo es lo menos que podíamos hacer después de lo que había hecho ella.

Mientras nos dirigíamos al coche, cruzando la carretera, una mariposa naranja y marrón vino a verme.

Me acordé de la de preciosa frase de René Trossero:

“No te mueras con tus muertos; muÉstrales mas bien, que como el árbol podado en el invierno, lejos de morirte, retoñas vistiendo tu desnudez, devolviendo frutos por heridas”

Miré la mariposa, no le dije nada a nadie, pero yo sabía que era una señal, eso significaba que había salido del desierto, que estaba pisando hierba verde. Significaba que mis pasos me habían llevado a ella, que mi corazón ya nunca se separaría del suyo, que siempre seria su madre aunque no pudiese abrazarla como a su hermana.

Significaba que había llegado a meta, significa que mi alma puede descansar, significa que siempre, siempre estaremos juntas, y que solo la muerte, podrá unirnos más.

Significaba que finalmente mis pasos me habían llevado a ella.

A los pocos días de regresar de La Palma, pedí cita con un osteópata. Le pedí que me rectificase el coxis, que estaba torcido desde el parto de Isabel.

No había querido ir antes, porque ese dolor físico era lo único que me quedaba de ella.

Entré en la consulta y salí de allí con mi coxis en su sitio y sin dolores.

Porque al final del camino y después de todo, mi hija nunca ha sido dolor, sino amor.

El amor más grande que puede haber en el mundo, que me hace atravesar montañas y regresar desde el infierno para renacer siendo una mujer diferente.

Y sobre todo para hacerle el mejor regalo a mi bebé estrella y a mi familia y a mi misma, ser feliz a pesar de que ella no está físicamente.

Que mis pasos me lleven a ti, que mi corazón no se separe del tuyo, ahora sé que lo he conseguido.

Isabel

 

Rocío Cuellar es una madre trail runner tenirfeña muy activa actualmente. Tiene muchísimo que ofrecer a otras madres sobre deporte con bebés. Conoce su blog Training Mamás

Quiero volver a agradecer a Rocío el que compartiera con otrxs su historia, y su generosidad al portar con ella mensajes de otras familias para sus bebés. Es impresionante. Sigo vibrando con estos relatos hoy.

Y ahora vuelvo al comienzo de la reflexión en este post, y es que cuando leí la historia de Rocío sentí que la letra que escribí para “Nuestro lugar” cobraba de pronto total sentido. La canción que compuse en relación a la pérdida de un hijo/a habla de trazar un camino de vuelta a la vida guardando el recuerdo de un hijo/a que ya no está en un lugar propio y especial.

Rocío trazó su camino de vuelta físicamente, paso tras paso… un camino conocido, que trazó una vez antes de pensar si quiera en ser madre. El camino de vuelta para cerrar su duelo la llevó muchos metros por encima del mar para acercarse a su hija Isabel y dejarle en ese lugar todo el amor que guardaba para ella.

Rocío, hoy comparto de nuevo esta canción y te la dedico amorosamente desde Madrid.

Y trazando el camino de vuelta entendí que tu paso en mi vida es todo fuerza.
aprendí del miedo que hiela que al final el amor que me dejas me calienta.

Hoy me siento capaz de poder otra vez caminar.
Para mí es un honor que me eligieras como tu mamá.
Y lo que ya viví es un regalo que supe apreciar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Y trazando el camino de vuelta me encuentro contigo y tu me cuentas apenas sin hablar
que trazando tu camino de vuelta encontraste familias que te contaron apenas sin hablar
que trazando sus caminos de vuelta encontraron a otros y les contaron apenas sin hablar
 
Que se sienten capaces de poder otra vez caminar.
Es todo un honor que les eligieran como sus papás.
La experiencia vital es un regalo que nunca olvidar,
para siempre estará guardado en ese lugar.
 
Nuestro lugar
Si te ha gustado, ¡Comparte!

La Canción de la Semana #23: ¿Quién está ahí?

Después de unas semanas sin atender esta sección vuelvo a compartir canciones. Los próximos viernes escribiré un post de los temas inéditos hasta ahora en el blog y que aparecen en el disco “Theta”.

El primero es éste “¿Quién está ahí?”, una canción que escribí un día de tremenda soledad durante mi puerperio. A veces las madres necesitamos de una tribu maternal que nos acoja y que en la sociedad actual es difícil de encontrar. Seguimos siendo humanos (aunque a veces se nos olvide) y seguimos teniendo las mismas necesidades que en los comienzos de nuestra especie. Quizás ya no tenemos a la tribu “a mano”, una comunidad entera prestando ayuda a la recién parida y haciéndose cargo de la criatura que acaba de nacer, quizás os suceda como a mí que parí en casa dentro de una urbanización de 300 vecinos y nadie se percató del maravilloso acontecimiento que entre las cuatro paredes de mi cuarto se estaba dando.

Puerperio

Imagen: MOTHERHOD ROOTED, by Alija Craycroft

Pero la tribu está ahí, existen grupos de apoyo a la lactancia, círculos de familias, grupos de crianza, grupos de apoyo a la pérdida, colectivos de padres y madres homosexuales y lesbianas, en definitiva: madres y padres que encuentran el espacio para mirarse a los ojos y compartir vivencias, miedos, felicidad, duelo… Madres y padres que encuentran el apoyo que necesitan.

Quizás ahora hace falta buscar y encontrar esos grupos por uno mismo y esto dificulta las cosas pero también están las nuevas tecnologías que facilitan muchísimo, ya que a golpe de “click” tienes a toda una comunidad a tu alcance.

Esta canción habla de todo lo dicho: Del grito solitario de una madre, entre una tribu entera a su alcance, sin ella saberlo. La voz dice “estoy sola” y la música grita “NO estás sola”.

Espero que os guste.

¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?

¿Quién me separa, cuando llueve, el pelo? 
¿Quién me levanta si me caigo al suelo? 

¿Quién me eleva a las montañas para ver? 
¿Quién me libera de la carga de crecer? 
¿Quién aparta cada piedra de mis pies? 
¿Quién me susurra siempre todo saldrá bien? 

¿Quién está ahí? ¿Quién está ahí? 
¿Quién está ahí? 
Ay, ay, ay, ay, ay, ay 

¿Quién me sonría a través del espejo? 
¿Quién me sostiene para mantenerme en pie? 
¿Quién me abriga cuando el hielo corre por mi piel? 
¿Quién me abraza cuando el miedo en mi pecho vuelve a nacer? 

(estribillo)

Estos fueron los grupos de apoyo y profesionales que estuvieron a mi lado y siguen estando:

Si te ha gustado, ¡Comparte!

¿Dónde está el Planeta Parto? ¡Y yo qué sé!

parto

He leído algunos libros que cayeron en mis manos durante mi embarazo y que seguro os suenan y muchxs de vosotrxs habréis leído también. Libros que “estaban de moda” en la red maternal donde me movía, escritos en muchos casos por expertos en ciertas áreas cercanas a la maternidad (ginecólogos, matronas, pediatras…), gurús en la materia en la que vivía inmersa día y noche: Iba a ser madre y necesitaba documentarme.

Seguro que a muchxs os pasa, ya seáis madres o padres primerizos, que de pronto sentís un abismo ante vosotros, “no tengo ni idea de lo que me espera”, “No tengo ni idea de LO QUE SE ESPERA DE MI cuando me convierta en madre/padre”. Y de esto trata este post.

Me centraré más en el papel de la mujer que dentro de poco se convertirá en mujer-madre y no tiene ni idea de lo que significa eso (obvio por otro lado, nunca ha sido madre antes) y se preocupa por “hacerlo bien”. Entonces se lee todo libro sobre parto-maternidad-crianza-lactancia que cae en sus manos, o le recomienda su red maternal, o de pronto se convierte en best seller, o el cual se comenta y recomenta positivamente en redes sociales. Y de pronto comienza a familiarizarse con términos como “puerperio”, “lactancia en tándem” o “planeta parto”. Quiere hacerlo muy bien y visiona “partos orgásmicos” en Youtube y se empieza a dar masajes perineales con aceite esencial X y asiste a alguna sesión de hipnoparto. Además no se pierde su clase semanal de “yoga para embarazadas” y se apunta a un intensivo de canto prenatal porque ha oído que la cavidad vaginal está íntimamente relacionada con la cavidad bucal. Quiere estar preparada, quiere hacerlo muy muy muy bien.

Dejando claro que opino que la información es poder y que yo fui la primera que hizo, si no todo, buena parte de lo que cito arriba, quería añadir que muchas de las expectativas que yo misma me creé sobre mi parto-lactancia-puerperio-crianza dista mucho de lo que luego viví realmente. Y cuando lo viví me sentí en ocasiones juzgada. Juzgada por muchos a mi alrededor pero fundamentalmente juzgada por mí misma y todo lo que había leído-visionado-aprendido en los meses de embarazo. No sé si me explico. Pondré un ejemplo:

El Planeta Parto. ¿Dónde está? ¿Qué es? ¿Me fui mientras parí a mi hija? ¿hubo alguna interferencia durante el mismo para que no pudiera embarcarme en el viaje?….

Y digo yo: ¿qué más da? Parí a mi hija, me dejé llevar, tuve la suerte de decidir dónde parirla y quién me acompañaría en ese momento. Me sentí respetada en mis decisiones. ¡Pues ya está!

Con esto no pretendo dar lecciones a nadie, simplemente quería plasmar que hoy me doy cuenta de que cada mujer es única en el mundo y que no existen fórmulas universales para parir, ni para lactar y mucho menos para criar. Que si Michelle Odent dice que la presencia del padre entorpece el proceso de parto se equivoca, porque en mi caso eso no ocurrió. Que si Thomas Verny y John Kelly dicen que todo lo que nos sucede durante los nueve meses de gestación moldea nuestra personalidad, motivaciones y ambiciones significa que miles de mujeres embarazadas vivirán esta experiencia como un intento imposible de mantener un estado de equilibrio emocional constante (con la ansiedad que provoca eso, por otro lado). Que si Rosa Jové dice que no le gusta la palabra “límite” me niego a sentirme mal si en mi circunstancia personal no quiero borrarla de mi diccionario.

Y como estos, mil ejemplos más. No me arrepiento de haberme documentado, de hecho sigo leyendo sobre maternidad y crianza pero sí me queda un amargor de haberme dejado influenciar en exceso por estos gurús que en su día me señalaron con el dedo y me dijeron: “Yo conozco el secreto para hacerlo muy bien”.

Si te ha gustado, ¡Comparte!

La maternidad es un arte

Quiero compartir con vosotrxs la obra de arte en la que ha convertido nuestra maternidad la artista Nancy Coste. Cuando mi hermana me comentó que una fotógrafa buscaba a madres lactantes que quisieran posar totalmente desnudas y de manera voluntaria dando el pecho a sus bebés y niñxs, no lo pensé mucho tiempo: quería tener ese recuerdo, quería congelar para siempre este momento, mi maternidad. Cuando luego indagué sobre la artista me quedé fascinada por su trabajo y ya no hubo ninguna duda: LO HARÍA. Y lo mejor de todo era que mi hermana vendría a Madrid para fotografiarnos juntas con nuestra prole. La foto formaría parte de una serie llamada Milk en la que la lactancia materna es la protagonista. Podéis ver el resto de las imágenes en su página de facebook.

El día de “las fotos” quedamos cerca del estudio de Nancy y estábamos un poco nerviosas, pero en cuanto nos abrió la puerta y entramos en ese maravilloso ático supimos que estábamos en manos de toda una profesional. En el estudio no había nadie más, sólo ella con su amplia sonrisa y mirada transparente.

Me sorprendió la naturaleza con la que se desnudaron mis sobrinas y entendí que lo que allí se respiraba era arte del bueno, donde el pudor no tiene cabida y cualquier cuerpo es bello tras la cámara de Nancy Coste.

Durante la sesión me sentí genial, amamantando a mi hija rodeada de esos tapices del siglo XVIII. Pensé que merecíamos estar ahí, que nuestra lactancia era digna de admirar, que nuestros cuerpos eran líneas perfectas para la composición del mejor de los cuadros. Y pensé en todas las mujeres, poderosas musas de innumerables obras de arte, fuente de inspiración para todas las demás madres que se sienten perdidas, confusas, al borde del abismo a veces… Mujeres que se sienten superar por ellas mismas porque nunca imaginaron el poder tan grande que las aguardaba.

En la imagen te miro serena, protectora, segura, tranquila, pero a la vez desafiante, inalterable, loba, poderosa… Mi niña mira al cielo o a ninguna parte, juega con mi pecho mientras mama y se aprecia la plenitud y seguridad que encuentra en mis brazos. No la soltaré nunca y lo sabe. Siempre estaré ahí, sosteniendo su alma cada vez que lo necesite.

sisters sira y beatriz 143

By Nancy Coste

Tras varios flases, risas y alguna que otra acertada indicación de Nancy, ésta levantó su rostro tras la cámara y dijo “tengo la foto, ¡la tengo!”. Nunca imaginé que días más tarde recibiría esta maravilla. Todo mi agradecimiento a la artista.

La maternidad es sagrada y merece ser tratada, como menos, cual maravillosas obras de arte.

*IMPORTANTE: Esta foto es propiedad de la artista Nancy Coste y está protegida al aparecer menores de edad en ella. Por favor, no difundas su contenido por separado ni la descargues en tu PC. Si deseas compartirla envía el enlace a la entrada de este blog. Muchas gracias.

Si te ha gustado, ¡Comparte!

Helado de “teto”

Estos días en que el calor sofocante parece haberse instalado sin permiso en nuestros hogares de una forma aplastante, Zoe demanda muchísimo pecho. Necesita hidratarse más que de costumbre y anda todo el día persiguiéndome por casa gritando “teto”, “mamá, teto”. Desde siempre hizo masculina a la teta y le colocó una “o” al final, solo ella sabrá por qué. El caso es que el otro día me puse a hacer helados caseros para los adultos de la casa con soja y chocolate ecológico, y al colgar una foto en instagram, mi amiga Mariadelmar de Siénteme Crianza me recordó la brillante idea que ya había escuchado y leído años atrás en diferentes blogs maternales: ¿Por qué no hacer un helado con mi propia leche y ofrecérselo a mi hija?

En casa no tengo sacaleches, así que me dispuse a ordeñarme de manera manual. Al verme hacerlo, Zoe en seguida señalando mi pecho dijo “tetoooooo”, así que me la puse al pecho que me quedaba libre y de esta forma las dos contentas: ella mamando y yo ordeñándome el otro pecho del que fluía la leche mucho mejor con la estimulación del contrario.

Al cabo de los días este ha sido el resultado: Un rico helado de teto.

la foto 1 Y Zoe encantada con la leche de su madre en formato sólido, bien fresquita para aliviar el dolor de la dentición que ahora además está en pleno auge con el nacimiento de los incisivos laterales. Al principio daba besitos al helado, pero en cuanto ha reconocido el sabor lo ha lamido y relamido como los mayores mientras declamaba un “mmmmmmm” de puro placer.

No lo dudéis ni un minuto, si queréis refrescar a vuestrxs bebés de forma sana y natural ofrecerles helados de vuestra cosecha propia. Yo repetiré la experiencia seguro. ¡Les encanta!

la foto 2

Si te ha gustado, ¡Comparte!