Modo Inmersión – ON

Llevo tiempo sin escribir en el blog y aunque al principio me agobié por sentir que lo abandonaba luego conecté conmigo misma y me dije: Beatriz, si no te nace escribir, no escribas. Este espacio debe ser algo real, auténtico. Cantando a Mamá nunca fue un escaparate sino un lugar de expresión que conecta con una misma y a la vez con otras maternidades.

Así que así fue: no lo hice.

Una vez tomada la decisión y más tranquila me pregunté por qué no me nacía escribir. Y me di cuenta de que necesitaba espacio para componer de nuevo, para mirarme desde fuera tras tres años de intensidad diaria, de aprendizaje constante y adentrarme a explorar partes más ocultas de mí misma que conforman igualmente la mujer que soy, la madre que voy construyendo y aceptando. Ya lo comentaba en la última entrada, poco a poco van apareciendo temas nuevos en los que sostenerme, espejos musicales que me ayudan a reconocer a una Beatriz antes desconocida para mí o tan oculta que apenas se dejaba ver…

Voy a dejar que pase el verano, voy a permitirme bañarme de sol y dejarme tocar por la luz azul del mar para después volver a zambullirme en mis sombras.

Creo que os merecíais una respuesta a mi silencio y aquí la tenéis.

Nos vemos a la vuelta, ¿quién sabe con qué nuevas pasiones? Buen verano a todxs.

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Puerperio en La Mayor. – Porque la maternidad es intensa cada día

Últimamente he empezado a componer de nuevo. Llevaba mucho tiempo sin coger la guitarra y dejarme llevar y sin embargo de un tiempo a esta parte algo ha cambiado. Mi cuerpo me pide soltar, me pide expresar otra parte de la maternidad menos dulce y más amarga. Quizás es ahora cuando me permito transitar esa parte oscura que en otro momento me hubiera hundido hasta el fondo de mis sombras… Es ahora con esa etapa superada cuando necesito cerrar el círculo y hacerlo girar hasta convertirlo en canción.

Theta recogía las luces de la maternidad, la parte amable y preciosa y en su defecto la fortaleza y la esperanza…

Este nuevo disco que empieza a asomar la patita por debajo de la puerta desvela las sombras, la parte frágil, el miedo y las dudas de una servidora, que es una madre real con todo esto y mucho más.

Ayer fue un día más en mi día a día como madre, intenso como los demás en el devenir de emociones puras que lo cotidiano de mi pequeña familia esconde. Así que me dije ¿por qué no adelantas algo? ¿Por que no ofreces un regalo a las demás en este Día de la Madre, agotador y lleno de aprendizajes como los días anteriores y los venideros? Y luego me dije  ”hoy no. Mejor mañana, porque todos los días son nuestros si los hacemos nuestros y esta canción se escucha mejor si estamos de resaca (o eso creo yo. Ya me diréis)”

Pues aquí lo tenéis. Un regalo nacido de las entrañas, como surgió #Theta. Quizás desde un lado más oscuro, pero a la misma profundidad. Aconsejo escucharla con cascos porque ha quedado la edición muy bajita. Abrazos calentitos para todas.

Puerperio en La Mayor

 Y ¿quién me lo iba a decir? Seis días sin ducharme, sin salir y sin dormir.
Y hoy ya he vuelto a perder las llaves otra vez. ¡No me lo puedo creer!
A ti te necesito aquí. Un vaso de agua más, mi amor, si no voy a morir.

Es así.

¿Y cuántas veces me habré cambiado de camiseta ya hoy?
¿Y cuántas veces me habré cambiado de camiseta ya hoy?

No sé ni cómo caminar, ni como sostenerte criatura celestial.
Qué ser tan fuerte, tan capaz, al tiempo vulnerable, al rato maestra singular.

¿Quién soy yo? ¿Quién seré? ¿Quién sabrá si así de inepta quedaré?

¿Y cuántas veces soñé contigo? Mi sueño no era así
¿Y cuántas veces soñé contigo? Mi sueño no era así

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¡Felices tres!

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Tres años

Lo escribo y no me lo creo. Al final sí va a ser cierto ese mantra que circula por la red ma/paternal “los días son largos, los años cortos”.

¿Cuándo han pasado tres años? Todavía siento temblar mis piernas aquella mañana de abril, la primera de muchas que por fin salió el sol tras las lluvias propias de primavera. Llegó un momento en que las contracciones apenas me dejaban sostenerme en pie y decidí tumbarme de lado en aquella cama, la misma en la que luego hemos compartido juegos y sueños tantas veces… Todavía recuerdo mi afán perdido por ponerme las lentillas y el vestido elegido para el parto, quería estar muy guapa para ti, y solo atisbé a “estar” sin más, eso sí, presente y consciente todo el tiempo. Fue un viaje brutal traerte al mundo, hija. Tenías mucha prisa, naciste intensamente y ahora lo entiendo porque tu intensidad te define. Esa fuerza y energía que asoma tras cada sonrisa tuya, cada carrera en el parque, cada canción inventada… eres fuego y saltas en chispas a menudo. estoy viendo ahora mismo, tres años atrás, la cara de felicidad de tu padre cuando le dije con ojos brillantes “estoy de parto”. La matrona llegó para confirmar tu prisa por conocer nuestro mundo y aún la oigo decirle “ayúdame con los protectores, esto va muy rápido”. En cuatro pujos estabas fuera y al quinto alumbré la placenta. Llevabas un antifaz de vérnix como las heroínas de cómic y fijaste tu mirada en mí con los ojos abiertos de par en par. ErAs tan preciosa… ErEs tan preciosa… que a veces dudo que seas real, que seas mi hija. Y sin embargo, cuando veo que es así, siento que el amor que siento desborda todas mis fronteras y me cala hasta los tobillos.

Tus primeros tres. Mis primeros tres a tu lado. ¿Cuándo han pasado? Me veo a mí misma tensada como un mástil, en la butaca del salón, aguantando una de las innumerables tomas que durante la mastitis creí que acabarían conmigo y con cualquier atisbo de cordura en casa. En esos momentos creí que no habría final, que el dolor se quedaría a vivir entre nosotras como un intruso sin permiso y sin embargo, el placer lleva instalado mucho más tiempo que esos sufridos 5 primeros meses.

No paras de repetir “soy muy mayor, mamá” y yo no paro de preguntarme “cuándo han pasado estos tres años”. Aún viviendo con consciencia cada paso, cada detalle, ha sido tan rápido, tanto…

Ayer estabas acurrucada bajo el portabebés mientras salía a comprar el pan y hoy te estás pegando unas carreras infinitas con tu patinete queriendo llegar la primera a la panadería. Ayer practicabas atinar en el agujero un trozo de zanahoria hervida y al lograrlo tu cuerpo daba un respingo extrañado ante los sabores nuevos y hoy inclinas a la perfección el plato para, con tu hábil mano izquierda, apurar cada fideo de sopa sin manchar nada. Ayer repetías la sílaba “MA” muchas veces y yo moría de amor y hoy construyes complejas frases y me haces preguntas mágicas que me hacen cuestionarme los principios de la realidad…

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Siento una pena inmensa de saber que no puedo retroceder en el tiempo y ya nunca volverás a ser ese bebé que llenaba de babas mi cara con cada beso y al mismo tiempo estoy disfrutando cada etapa y me maravillo cada día contigo, seguirte en tu crecimiento me hace feliz, descubrir tus gustos, tu carácter, cómo va cambiando tu expresión, tu comprensión, cómo te preguntas y te respondes, tus costumbres… Me encanta verte crecer, mi amor y disfruto imaginando a una adolescente pelirroja y a la mujer en la que te convertirás algún día.

En tu cumpleaños cada año, soy yo la que recibo un gran regalo: el regalo de haberte conocido y descubrir una mejor versión de ti misma, paso a paso, mes a mes, año a año… ¡Felices tres!

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Canto a las mujeres todos los días

Hoy traigo al blog una reflexión y dejo claras las razones de mi proyecto.

En varias entrevistas me han preguntado inquisitívamente por el lema de Cantando A Mamá: “canciones que acompañan la maternidad”. ¿Sólo cantas a las madres? ¿Y los padres? ¿Tu música es exclusiva para mujeres?…

La música puede escucharla todo el mundo, está claro, es universal y apela a sentimientos que podemos tener todxs, independientemente de que seamos mujeres u hombres. Pero mi proyecto siempre se enfocó como un disco de madre a madre, de mujer a mujer. Y esto a veces molesta, porque da la sensación de que excluye al otro género. Se da por hecho que los hombres siempre están presentes, porque el sistema sociocultural en el que vivimos desde hace más de 5000 años así lo establece. Cuando hablamos en genérico, o componemos un disco se da por hecho que el destinatario es “el hombre”, como genérico que lo abarca todo y entonces las mujeres no nos sentimos excluidas. Sin embargo, si el proyecto tiene la coletilla final de “a mamá”, la cosa mosquea. (No a todxs, eh? lo digo como un sentimiento general).

Pues sí, mi disco va dirigido a otra mujer, a otra madre, porque mis vivencias son desde la maternidad y hacia ella. Si hubiera nacido hombre y me hubiera convertido en padre quizás (o no) hubiera compuesto un disco lleno de canciones que hablarían sobre mi experiencia de paternidad y que posiblemente acompañaría a otros hombres en sus paternidades. Pero nací mujer y a día de hoy no sé lo que es “ser padre”, de hecho, tampoco sé lo que es “ser madre”, ando en proceso de aprendizaje.

Hoy celebro el Día Internacional de La Mujer como un día de lucha, no de reconocimiento. Mi entrada podría haber sido una felicitación a todas las mujeres del mundo, pero más bien es una justificación de mi trabajo, una reivindicación del canto hacia las madres y las mujeres, y no deja de fastidiarme. Nadie debería sentirse ofendido por crear algo para disfrute de una minoría, si alguien se siente ofendido lo lamento, pero no puedo engañar diciendo que el mensaje de mis canciones va hacia los dos géneros. Me dirijo a las madres, que muchas veces son acompañadas a los conciertos por sus parejas, hombres, los cuales son bienvenidos igual que los niños y niñas ¡faltaría más!, los cuales compran mis discos, normalmente para regalárselos a sus compañeras ¡mil gracias! Claro que sí, precioso regalo.

Creo necesario encontrar nuestro espacio, como género, como identidad. Si algún hombre se sienten excluido tenemos que dejar de pensar que su sentimiento es responsabilidad nuestra y producto de nuestro egoísmo. Porque en este mundo, parece que las mujeres tenemos que servir a los demás por encima de todo, procurar que “el otro” esté bien, a gusto y si pensamos en nosotras y nuestro bienestar, (si digo que mi disco va dirigido exclusivamente a las madres) somos unas egoístas que no miramos más allá de nuestro ombligo. NO.

Por todo esto hoy voy a celebrar el Día Internacional de La Mujer, como no podía ser de otra forma, cantando a las mujeres. Otra vez.

#DíaInternacionalDeLaMujer

Ilustración de Sara Herranz

Ilustración de Sara Herranz

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“Siempre alerta” con la Patrulla Canina

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Buenas,

hoy traigo al blog un grito desesperado ante seis “perretes geniales” que tienen a mi hija literalmente hipnotizada. Entiendo que no soy la única, así que ahí va el tema, a ver si conseguimos acompañarnos ante la fiebre canina.

Mi punto de vista sobre esta serie de dibujos animados (por ordenador) se puede resumir en varios puntos:

  • Conductismo: puro y duro. Si Pavlov sometió a estudio a un perro para demostrar que una conducta de comportamiento se puede llevar a cabo con adiestramiento (recordad que al tiempo que le ofrecía la comida hacía sonar una campana. Tras varios días sólo le hacía falta sonar la campana para que el perro salivara), pues qué mejor que “unos perretes geniales” para lanzar el mensaje a lxs niñxs de que deben obedecer al jefe para conseguir su premio. En cada capítulo el líder, un niño de apenas 10 años llamado Ryder, llama a la Patrulla Canina para solucionar problemas en Bahía Aventura. Los perros estén haciendo lo que estén haciendo, paran su actividad a la orden del jefe y se reúnen ante él para recibir órdenes “Listos para entrar en acción, señor”.
  • Competitividad: En La Patrulla Canina siempre hay que ganar, ser el primero, el mejor. Constantemente estos mensajes resuenan en cada episodio. “He ganado”, “Pienso esforzarme al máximo para ganar la carrera”
  • Sexismo: En el equipo sólo hay una perra hembra, el resto son todos machos y el líder, por supuesto es un niño, no una niña. En algún episodio, Chase, el perro policía, muestra un interés hacia Sky más allá del simple compañerismo. Se nota que “le gusta”, se preocupa en exceso por ella, como si tuviera que salvarla del peligro, cuando ella es igual de hábil que él y demuestra una implicación igual que al resto en cada misión. Sin embargo, ella se ruboriza y le dice “eres muy amable, Chase”. No hay ninguna reacción parecida entre dos perros machos, por lo que se marca el tipo de relación amorosa hetero-normativa, excluyendo al resto. El color de la chica es el rosa.
  • Negación de las emociones: En muchos capítulos los “perretes” se emocionan al salvar a un búho, un bebé murciélago, o una gatita. Cuando les pregunta Ryder qué les pasa, ellos se tragan las lágrimas y ponen excusas del tipo “se me ha metido tierra en los ojos”.
  • Premio-Castigo: El castigo se ovbia, porque está muy mal visto ya. Pero los perros reciben una recompensa tras abordar la misión. “Hoy habéis estado geniales, por eso os merecéis un premio”. Al final de cada episodio todos los cachorros juegan y comen golosinas muy contentos, sin olvidar que sólo es así porque se han sometido a las órdenes de su jefe. Se han portado bien.
  • Pantallas a tutiplén: Todos los personajes de Bahía Aventura tienen una PadPow (como un smartphone) para comunicarse unos con otros y llamar a Ryder en caso de emergencia. Últimamente estoy leyendo “Educar en el asombro”, un libro que habla de la importancia de alejar a lxs niñxs de formas artificiales de realidad para que puedan asombrarse de la vida con sus ciclos y sus ritmos. Pues Bahía Aventura, parece un lugar precioso con mar y montañas nevadas y sin embargo los productos tecnológicos dominan la ciudad. Hasta el pequeño Álex tiene un chisme de esos y llama a Ryder cuando se le acaba la crema de cacahuete. En el “Centro de Mando” donde se reúne la patrulla hay una pantalla gigante donde los perretes esperan las órdenes de Ryder.

¿Y por qué dejo yo ver a mi hija estos dibujos del infierno? Pues, sinceramente, aún no lo tengo claro. Creo que tiene que ver con su cara de felicidad y cómo se troncha de risa al ver a Marshall tropezar con calabazas o cualquier otra cosa. Verla feliz, me hace feliz. Pero si os sirve de ayuda os digo cómo vemos La Patrulla Canina en casa.

  • Siempre intento sentarme a su lado y verlo juntas. Así, compartimos risas y veo cómo reacciona ante lo que ve.
  • ¡Siempre alerta!: ante las cosas que no me gustan le pregunto a mi hija “¿por qué se seca las lágrimas Rubble? Yo creo que se ha emocionado. ¿tú qué crees?”.
  • Concepto de equipo: Si hay una cosa que me gusta de la serie, es que la patrulla es eficaz gracias a que trabajan juntos. A pesar de ser impuesta esa unión, mola el mensaje de “juntos mejor”, cada uno aportando su destreza individual.
  • Cantamos: Me gusta cantar con Zoe las canciones, cambiándole la letra para que el mensaje que le quede sea más respetuoso. Por ejemplo, la canción del final dice “todo es genial, lo habéis hecho bien. En bahía Aventura todos a jugar” ¿si no lo hubieran hecho “bien” no podrían jugar y todo sería una mierda? Mi versión es “Todo es genial, ME LO PASO BIEN, en Bahía Aventura VAMOS a jugar”.

Espero que esta reflexión os llegue y me contéis los trucos que usáis vosotrxs para ver los dibujos de moda. Porque “si tienes un problema, sólo tienes que… compartirlo”

¡Un abrazo a todxs!

 

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Novedades en el blog e intervención en RTVE

Hola a todxs.

Os cuento novedades en el blog. Si habéis entrado hace poco os habréis dado cuenta de que han cambiado algunas pestañas y se han creado nuevos botones. Por un lado he aglutinado todos los blogs que han hablado de Cantando A Mamá en una pestaña a parte que nace de la de “Quién soy” y he creado otra independiente sobre Cantando a Mamá en los Medios.

Han hablado

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También he añadido la pestaña de “Contacto” para que podáis encontrarme fácilmente.

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Cantando A Mamá ya tiene canal de Google + y Youtube. Podéis ver los botones arriba a la derecha bajo el menú principal en la home. Abro este último espacio con dos vídeos: uno casero con la canción de despedida y otro editado con la colaboración que hice en RTVE.

Y es que he salido en la tele, sí. El pasado 11 de febrero se emitió como cada mañana en La2 de RTVE “La Aventura del Saber”, pero esta vez el programa se despidió con música. Hablé un poquito del disco “Theta” y toqué en acústico el tema “Amor de Leche”. Para lxs que no tuvisteis oportunidad de verlo, aquí os dejo el fragmento del programa con mi intervención. Un pasito más en esta andadura… Espero que os guste.

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Libertad para Nerea ¡Ya!

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Que la justicia en nuestro país no funciona, es algo más que evidente, si miramos al rededor y, para empezar, vemos que quienes nos gobiernan son los primeros delincuentes en libertad.

Sin embargo, hay casos que ponen la piel literalmente de gallina.

Una mujer víctima de violencia machista hace más de cinco años se atrevió a defenderse de su agresor en alguna ocasión, agrediéndole violentamente también y tras varias denuncias, ésta se saltó en alguna ocasión la orden de alejamiento (según cuenta su actual marido, “más por parte de él que por ella, porque ella huía de él”). En cualquier caso, Nerea acudió a rehabilitación psicológica, cumplió parte de su condena con trabajos sociales, se casó y rehízo su vida al lado de otro hombre con el cual comparte la crianza de un bebé de 15 meses.

Desde el pasado 26 de enero, está en prisión. ¿El agresor? No, Nerea, esa mujer valiente que pese al horror vivido ha conseguido recuperar su vida, ella, que un día se equivocó saltándose la orden de alejamiento, ella que le echó ovarios y se defendió de quien posiblemente la hubiera matado.

La cosa no acaba aqui. Nerea ha entrado en prisión sin su bebé de 15 meses. A pesar de tener derecho (art. 38 de la Ley Orgánica General Penitenciaria) a estar internada con su hijo menor de 3 años, en la prisión de Villanubla no hay unidad de madres y en la prisión más cercana que había ha cerrado debido a los recortes. Cada noche el bebé llama a mamá y mamá no está. La justicia de este país ha quebrado una familia entera y se ha entrometido en la díada madre-bebé. Nerea se saca leche cada día en prisión para que, al menos, su amor viaje hasta la lengua de su hijo y le deje el mensaje de que mamá no le ha abandonado… ¿creéis que el mensaje llegará? ¿Creéis que un bebé de quince meses se va a conformar con el tacto duro de una tetina sintética, acostumbrado al abrazo y calor del pecho de su madre? ¿Imagináis a Nerea viviendo un puerperio entre rejas como una leona de circo, mientras, dando vueltas de un lugar a otro de la celda, imagina a su bebé llamándola en la noche? Yo no me lo puedo imaginar. No puedo imaginar el dolor de esta mujer. No puedo.

Este caso, como no puede ser de otra forma, está indignando a miles de personas que se han echado a la calle, han creado plataformas de ayuda, y no paran de visibilizar el caso una y otra vez en los medios para que se tome como prioritario.

Os dejo aquí los grupos en redes y la petición por Avaaz.org para exigir el indulto o Tercer Grado a Nerea. Ojalá que a final de mes nos despierte otra noticia…

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Ese gran momento en el que vuelves a leer novelas

Hola a todxs,

Creo que hay un día importante en la vida de toda madre y ese día es aquel en el que agarras una novela y conforme vas leyendo el primer capítulo, lejos de nublársete la vista o perder el hilo una y otra vez, entras al juego del relato completa y entregadamente. ¿Os ha pasado? ¡Es genial! Hasta hace nada era incapaz de leer algo que no tuviera que ver con maternidad, crianza o apego seguro y sin embargo llevo ya dos semanas inmersa en un mundo de fantasía que nada tiene que ver con bebés o puerperio, enganchada a la trama como una adolescente y disfrutando de la lectura como cuando deboré la trilogía “Milennium” allá por el 2011. ¡Qué tiempos!

Recuerdo embarazada, intentar leerme la primera novela de Julio Medem “Aspasia” y me fue literalmente imposible pasar de la mitad. No me concentraba nada, y recuerdo que pensé: “demasiado sexo para mí, ahora”… y la dejé. Ahí la tengo, asomando el canto en la librería del salón, como diciendo “Sigo aquí… ¿te apetece sexo ahora?”. Y sí, claro que me apetece sexo escrito por Medem, así que la próxima en caer será esa, sin duda.

El libro que me tiene enganchada es el primero de la trilogía del Baztán El guardián invisible de Dolores Redondo. Un libro editado en 2013 sobre una cadena de asesinatos en serie que se ven mezclados con la presencia de criaturas mitológicas vascas. Reconozco que teniendo una hija me costó al principio la temática, porque me removía mucho pero finalmente la trama me tiene en un vilo.

Pues lo dicho, una novela, aunque sea a ratitos en el metro de camino al trabajo, ayuda a desconectar y a la vez a recuperar fuerzas en nuestra vida de madres trabajadoras dentro y fuera del hogar. 

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Cantando a Mamá en la revista LH Magazin Music

Aquí os dejo la última entrevista que me hicieron sobre Theta y el proyecto Cantando a Mamá. Tras la incursión en el programa de Juan Rodríguez “A todo ritmo” ahora es la revista de LH Magazin Music quien se hace eco del disco. Espero que os llevéis algo más de información sobre mi proyecto de vida.

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Este no es un post anti-maternidad

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Lámina obra de Carol Rosseti

No sé si será porque últimamente he tenido contacto con mujeres adultas que no tienen hijos, o porque hoy me ha bajado la regla, o porque simplemente soy una persona empática y mujer como todas ellas… El caso es que hoy me apetece escribir sobre la mujer sin hijos ni intención de tenerlos y los prejuicios que existen socialmente contra ella.

Mi hija está a punto de cumplir tres, y la pregunta estrella entre mis círculos cercanos (familia, trabajo, amigos…) es la odiada “¿No os animáis al segundo?”

Si a mí me incomoda esta pregunta, por la presión, la intromisión en la intimidad de pareja y familia, la rápida y absurda graciosa respuesta que tengo que inventar después…, no me quiero imaginar a la que, cada década que pasa, le dicen eso de “¿y tú no tienes hijos? ¿Por qué?”.

Y a ti ¿qué te importa? Digo yo.

¿De verdad te preocupan los motivos de esa mujer para no tener hijos? ¿O lo que le estás diciendo en realidad es: “pobrecita, una vida incompleta… Pues pronto se le va a pasar el arroz”? (En el mejor de los casos, porque en el peor directamente no hay filtro de pensamiento y se lo sueltas sin escrúpulos)

Una mujer sin hijos es una mujer como cualquier otra con ellos, con la ligera diferencia de que una vez tomó una decisión distinta. Y esto me lleva a otra reflexión que creo nos toca a las madres y es la siguiente: una mujer al parir a sus hijos no muta de pronto y se convierte en MADRE dejando atrás a la mujer. Una madre sigue siendo una mujer, que transita un camino desconocido para ella (la primera vez). Es una mujer en una etapa (vital) por decisión. (Hablo en este post de la maternidad consciente, claro. También hay casos de maternidad no deseada, etc…)

Escribo esto con la vergüenza de que a día de hoy sea necesario escribir algo así, de explicar que una mujer es libre de decidir sobre su sexualidad y sobre su felicidad y plenitud. Ella puede sentirse plena con o sin hijos, con o sin pareja, viviendo sola o en compañía, con la misma persona a su lado de por vida o con relaciones esporádicas…. de verdad me avergüenza tener que escribirlo, y sin embargo siento la necesidad de escribir sobre esto.

Una mujer también es libre de cambiar de opinión, o decidir según la marcha: hoy pienso que no seré madre y quizás mañana decida lo contrario. Las mujeres somos dueñas de nuestra intimidad y contaremos lo que nos apetezca a quien queramos.

Suena extraño que en un blog sobre maternidad se hable sobre las mujeres sin hijos por decisión, pero resulta que yo, además de ser madre (por encima, llegaría a decir) soy mujer, como cualquiera de ellas.

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