Madre y Menstruante

Llevo mucho tiempo sin escribir una entrada nueva en el blog. Pero este no es un post de disculpa.

Siento que Cantando a Mamá ha sufrido una evolución importante. El proyecto se encuentra, como muchxs sabéis, en un periodo de nueva entrega, de nuevas canciones. A fuego lento surgen nuevas letras y melodías que me muero por mostraros pero que necesitan de un cuidado y un mimo especiales, porque, al igual que “Theta”, hablan de mi experiencia vital, y en este caso, además, nacen de La Herida, de La Sombra, así que merecen un tiempo de cura…do.

En cualquier caso, tengo menos necesidad de escribir sobre maternidad “primal”, que quizás es lo que muchas mujeres esperan leer en un blog llamado “Cantando a mamá”. Porque mi maternidad ya no es novata: no pienso en calostro, ni meconio, ni en primeros cuidados, ni en postparto inmediato, ni en cólicos, ni en grupos de sillas para el coche, ni en dentición, ni en oxitocina y endorfinas…

Soy una madre que en su día 35 de ciclo necesita menstruar desesperadamente. Este dato dista muchísimo un puerperio de una crianza de cuatro años. No soy la misma Beatriz. Y de esto siento que no hablamos. La menstruación es un tabú de por sí, pero si además le añadimos maternidad, el cóctel es radicalmente más oculto. Hay mujeres ahí fuera que en este momento están menstruando; otras están menstruando y trabajando fuera (o dentro o las dos cosas) de casa; y otras menstrúan al tiempo que sienten cómo se le empapan de leche los discos de lactancia mientras dejan a sus hijxs en manos de otrxs y se meten en una oficina 8 horas.

No se nota, no huele, no mancha, no perturba… Pero EXISTE.

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Hay mujeres que viven en una transición compleja donde el cóctel hormonal de la maternidad y crianza se cruza y entremezcla con el necesario para poder menstruar. Son opuestos pero capaces de convivir en un solo cuerpo y si además de nuestras hormonas juntamos las de nuestrxs hijxs en pleno desarrollo vital y emocional, la bomba está asegurada. Para sentirnos menos impotentes y algo útiles, nos hacemos cursos de disciplina positiva, leemos sobre el cerebro del niño, visionamos lives en facebook titulados “mi hijo me desafía”, incluso nos inscribimos en un taller de “coñoescritura” para saber decirnos desde el cuerpo de mujeres y por si fuera poco componemos canciones sobre nuestra herida de madres en el siglo XXI. ¡¿QUÉ MÁS?!

Podemos hacer cualquier cosa que se nos ocurra para entendernos y vivir conscientemente esta neurótica y maravillosa etapa de nuestras vidas, pero en el fondo siento que en un sistema patriarcal como el nuestro, que oprime y destierra a la periferia la maternidad, los cuidados y la femineidad, cualquier gesto de coherencia es absolutamente heroico.

¿De qué sirve escribirlo aquí si lejos de estas líneas seguiremos enterrando bajo mil capas de seca tierra gris la sangre que de nuestros úteros mana o la leche de nuestras tetas?…

…Hoy ha amanecido lluvioso en Madrid. A veces, la tierra después de la lluvia, queda removida.

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Calidad de vida

Si hay algo casi mas dañino que la culpa en la maternidad y crianza, creo que es la generalización. Hoy se comenta por todos lados las declaraciones de una mujer muy mediática, que ha sido recientemente madre de mellizos y ha escrito un libro en el que asegura que ‘tener hijos es perder calidad de vida’. Una afirmación muy generalizada para una experiencia concreta (la suya) en la cual se basa otra generalización: “Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres”.

Yo me pregunto si esta mujer tiene apoyo. Y no me refiero al apoyo de su familia o al apoyo de su pareja. Me refiero a una red maternal con la que debatir sobre estos temas, llorar, reír, compartir el agotamiento extremo, o escribirse a través de mensajes de whatsapps a las 5 de la madrugada. Porque no existe para nada un relato único de la maternidad, y menos un relato idílico. No por lo menos en la red donde yo me muevo y me consta que muchas mujeres. Lejos de juzgar su opinión, la valido y reconozco que la maternidad es muy bruta, diría que en mi experiencia lo más bruto que viviré jamas (y solo tengo una niña), pero no me atrevería a generalizar mi experiencia.

Luego está el tema de perder o no calidad de vida. Esto es igual de personal, empezando por qué es calidad de vida para cada cual. En mi caso creo que he cambiado la percepción de lo que es calidad de vida para mí. Antes de tener hijos pensaba que calidad de vida era estabilidad laboral, una casa confortable a la que llegar tras una jornada de trabajo y una buena cena con mi pareja mientras veíamos una peli cómodamente. Ahora, para mí, calidad de vida es tener tiempo. Tan básico como eso. Y ese tiempo pasarlo con mi hija. Claro que necesito tiempo para mí, y lo busco y lo encuentro. Eso también lo tenía antes de ser madre. Pero nunca imaginé lo que podría disfrutar saltando charcos con ella, o acurrucándome a su cuerpecito bajo el edredón antes de irme a trabajar cada mañana y observar cómo duerme, o mirando con detenimiento un reguero de hormigas que afanosas llevan ramas y hojas diminutas a su hormiguero, o haciendo un castillo de arena a la orilla del mar, o haciendo una guerra de cosquillas… Todo esto, también es calidad de vida para mí y cada vez más.

Creo que la maternidad necesita de unos cuidados extra hacia la madre que pocas veces se llevan a cabo (estoy generalizando ahora yo, jijiji). Es cierto que para que una madre pueda disfrutar de la calidad que la vida le ofrece en esta nueva etapa, necesita de personas que acompañen esa calidad:

Una mujer no puede meterse en la bañera con su hijo de año y medio y jugar a salpicarse o contar cuentos acuáticos si no hay alguien haciendo la cena para todos tras el baño. No puede irse a saltar charcos con su niña de 4 años si no hay alguien haciendo la compra de la semana. No puede dormir aprovechando una siesta mañanera de su bebé de 5 meses tras una noche de insomnio si tiene que ir a trabajar fuera de casa porque en este país no existen políticas enfocadas al cuidado que permitan permisos de maternidad más amplios…

Ya cansa un poco el discurso de “la madre arrepentida”. Entiendo que es una moda como otra cualquiera. Resulta que ahora, muchas mujeres están diciendo que su vida se ha visto destrozada por la llegada de sus criaturas. ¡Ni que hubieran parido a Donald Trump! Por favor, por respeto a la infancia y sobre todo por respeto a nosotras mismas y nuestra transformación como mujeres cíclicas y cambiantes veo injusto que se reniegue de los hijos e hijas de la forma en la que se está haciendo.

Hay mujeres que deciden no ser madres y otras que deciden tener 12 hijxs. Perfecto. Pero dejemos de generalizar, la maternidad esto, la maternidad lo otro… me aburro, de verdad.

Qué diferente sería si cada una tuviéramos la confianza de hablar desde las entrañas sobre nuestra experiencia sin generalizar, sin juicios ni auto juicios, con la libertad de encontrar al otro lado simplemente a alguien dispuesto a escuchar sin espectativas. Y desde luego, encontrar el espacio merecido para disfrutar de una vida de calidad. Esta foto que mi amiga Andrea Irles me hizo en Bulgaria resume la mía:

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Foto de Andrea Irles

 

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El año del autocoñocimiento

No es un error del corrector de texto. Habéis leído bien: autocoñocimiento. De hecho el corrector quiere cambiar la Ñ por la N, como si el coño fuera algo innombrable o como si no tuviéramos derecho las mujeres a auto conocernos en el aspecto físico-mental-emocional que nos dé la gana en el momento que nos dé la gana. Porque tras la maternidad, ahora que mi hija tiene casi cuatro y no tengo intención a corto-medio plazo volver a embarazarme, me apetece adentrarme en mi mundo cíclico menstrual y aprender de mí, mirarme lejos, profundo, y conectar de nuevo conmigo en toda mi esencia.

Pues eso, este año promete en cuanto a explorar la sombraluz que habita bajo mis bragas, un viaje sin retorno en el que me daré de la mano a mí misma para caminar acompañada y profundizar en mi cuerpo de mujer, cambiante, cíclica, sangrante y creativo. Para ello me he hecho con un arsenal de material inspirador que me guiará y ayudará a autocoñocerme:

  • Acabo de terminar de leer el valiente libro de Erika Irusta, ”Diario de un cuerpo” y llevo llorando desde ayer. Un libro que ahonda en las entrañas de una mujer cíclica como yo, tejido desde las entrañas, las mismas de las que, en mi caso, nació “Theta” y las que están jugando un papel principal en el proceso del segundo disco de cantando a mamá. Me ha emocionado La Verdad con la que escupe las palabras elegidas en cada página y la generosidad de esta mujer al abrirse en canal y servirnos (a las lectoras) su herida abierta en bandeja. ¿Ahora que hago yo con todo esto, Erika? Pues, como adelantabas en las últimas páginas, tu herida ha abierto otra en mí y solo puedo ya ungir mis dedos en ella para encontrar la forma de supurarla y sanar… En eso estoy. En eso emplearé las horas de este año 2017. Me he suscrito a su programa educativo Soy1Soy4 para enterarme la primera de cuando quede alguna plaza y unirme así a la comunidad online.

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  • Los reyes de las noches mágicas también me dejaron la Agenda Menstrual de Loreto Contreras Herrera, de la cual llevo detrás varios años y por fin está en mis manos. He decidido usarla a modo de “diario de (este) cuerpo” y seguiré algunas pautas que E. Irusta aconseja en su libro a la hora de hacer un seguimiento de tu ciclo.
  • Otro regalo bonito e inspirador que he recibido estas navidades ha sido “VULVAS” de Laura Serradilla. Un cuaderno de dibujo para adultxs, en el que aparecen mandalas que parecen representar vulvas. En palabras de la autora “Ofrecer imágenes simbólicas que no estén prefijadas bajo estereotipos heteropatriarcales, y generar nuestro propio discurso visual, nos hará más libres para conquistar nuestro cuerpo y relacionarnos con él”. :)

  • Este fin de semana me embarco en un viaje de autoconocimiento importante gracias al Taller de Re-evolución Femenina que imparten la ilustradora superchiflante Raquel Riba Rossy (creadora del personaje de cómic Lola de Vendetta) y los coaches Ana Cascales y Sebastián Trujillo, en Madrid. El programa promete y estoy deseando que llegue el sábado para re-evolucionar.

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  • Y para terminar, ayer me llegó una joya (en todos los sentidos de la palabra): un collar de plata totalmente artesano, con forma de molécula de oxitocina. Ainhoa Urdiales Rossi es la artesana, ArteManos su sello y Espacio Vida el núcleo que facilita su distribución desde la isla de Las Palmas a todo el mundo. La oxitocina es la hormona del amor y el placer por excelencia, responsable de las contracciones uterinas durante el orgasmo, el parto y la fase menstrual, y de la eyección de la leche durante la lactancia materna. Además es una hormona presente en el cuerpo de las mujeres en momentos de puro placer mental y creativo. Colgará de mi cuello en muchos momentos del año, especialmente en cada concierto. Fijaos y veréis…

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Espero que todas estas cositas os sirvan de inspiración como me servirán a mí y os animo a adentraros en el viaje al autoconocimiento, que diga, autocoñocimiento (puto corrector).

 

 

 

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Próximo concierto en la IV Jornada de Crianza Respetuosa, Maternidad y Paternidad

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Un año más, Rivas Vaciamadrid, organiza una jornada muy especial en noviembre. Mes en el que esta localidad celebra la aprobación de la “Convención sobre los derechos del niño”. El ayuntamiento de Rivas desde hace tres años lleva conmemorando este hito con la organización de actividades durante todo el mes que giran en torno a los derechos de la infancia y que llaman “La Infancia por Derecho”. Os dejo el programa completo de actividades aquí.

Y este año, como ya sucedió otra vez, Cantando a mamá ofrecerá un concierto gratis para las familias que así lo quieran, el sábado 26 de noviembre, a las 17:00h en su ya conocida IV Jornada de Crianza Respetuosa, Maternidad y Paternidad.

Además del concierto, habrá muchas otras actividades de interés el mismo día, como las conferencias del neuropsicólogo y psicoterapeuta Álvaro Bilbao que hablará sobre la salud cerebral para padres e hijos y de la autora canadiense del libro “Educar en el asombro” Catherine L’Ecuyer (las cuales no me pienso perder), así como la iniciativa “madres al micro” donde 6 mujeres hablarán sobre su experiencia de maternidad. Además habrá opción de practicar yoga-pilates gracias a Lilipeq Ocio en Familia y de conocer el reciente Espacio Ubuntú de crianza.

Este año, además, hay algunas novedades destacadas como traducción simultánea para personas con discapacidad auditiva y descuentos por segundo participante.

Las inscripciones online a la jornada comenzaron ayer mismo, domingo 6 de noviembre. Podéis acceder desde el siguiente enlace https://inscripciones.rivasciudad.es/inscripcion-a-la-4a-jornada-crianza-respetuosa/

Creo que puede merecer mucho la pena, por eso no quería dejar de informaros.

Aquí os dejo el programa completo, y para quien quiera sentir mi abrazo sonoro, nos vemos el sábado 26.

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¿Cómo explicarle a mi hija de 3 años que nos matan por ser mujeres?

El pasado 19 de octubre se proclamó #miércolesnegro. Desde plataformas feministas de todo el mundo se convocaron concentraciones, proclamas y manifestaciones para denunciar una vez más el feminicidio que día a día sufrimos en el mundo en que vivimos.

Y es que, en Argentina, una niña de 16 años ha sido asesinada brutalmente y sus heridas fueron tan sobrehumanas que murió incapaz de soportar el dolor. La drogaron y empalaron hasta la muerte.

¿Cómo te explico esto, Zoe?

Estuve decidida a asistir a la concentración que se dio en Madrid como repulsa hacia éste y tantos otros miles de feminicidios que se dan a diario en el mundo. No tenía con quién dejar a Zoe y pensé en llevármela. Pero finalmente decidí que no. Todas vestiríamos de negro y gritaríamos “¡nos queremos vivas!”. Pensé que en su pequeña mente pura como el sol, no cabría esta realidad…

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Todas estas preguntas asaltaban mi mente. Me imaginaba a Zoe, con la curiosidad que la caracteriza, preguntándome a cerca de todo lo que allí sucedería. Sus tres años y medio hacen que en este momento ¡quiera saberlo todo! “¿Dónde va el agua que cae por el desagüe?, ¿cómo funcionan las pilas?, ¿Por qué hay nubes de diferentes colores?, ¿qué hacen las hormigas cuando entran en sus agujeros?, ¿Cuándo vas a volver?, ….

A todo esto puedo contestarte ahora, o encontrar a tu lado una respuesta, pero cómo responder al ¿por qué nos matan?

Necesito que tu mundo sea un lugar amable todavía, quiero que vivas en ese lugar donde las mujeres son libres, donde las niñas no tienen miedo. Ése en el que vives ahora. No quiero sacarte tan pronto… Hay mucho tipo de violencia en el mundo, sí. Pero una que te afecta tan directamente, que atenta contra tus derechos humanos, que discrimina tu esencia y te deja en un plano muy inferior, que está además en todas partes y con la que te toparás antes de darme cuenta, en la escuela, en la calle… (si es que no te la has topado ya). ¡Qué tontería! Clatro que te la has topado. Recuerdo más de una escena en la que ya de bebé alguien comentaba “niña y pelirroja. Va a tener más peligro…  a esta la vais a tener que atar en corto” (…)

Cómo explicarte que

  • cobrarás menos que tus compañeros de clase
  • te someterás a discriminación laboral en edad fértil
  • puede que te llamen marimacho si juegas al futbol en el patio del colegio
  • puede que te llamen puta si enseñas demasiada carne
  • puede que te llamen puritana si vistes con cuello alto
  • el por qué llevarás las llaves entre los nudillos a modo de arma, de vuelta a casa tras un concierto
  • serás acosada por la calle día y noche
  • el amor romántico es una trampa
  • la exposición de tu vello corporal no la decidirás tú
  • tu cuerpo no te pertenece
  • harás malabares para ser madre y criar como quieras
  • nos matan por ser mujeres

No puedo hacerlo. No ahora. No todavía.

De momento mamá seguirá en lucha contra las violencias machistas, hijas directas del patriarcado, e intentará ser parte del cambio. Lamento no haberte traído al mundo igualitario que te mereces, mi amor. ¿Caminamos juntas para conseguirlo?

#NiUnaMenos #NosotrasNosParamos #StopFeminicidios #MiércolesNegro #MachismoMata #CeroViolenciasMachistas

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Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016

Me encanta esta semana del año. La Semana Mundial de la Lactancia Materna es una manifestación tan reivindicativa de nuestro cuerpo de mujeres… Nada puede competir con este “súper poder” nuestro de fabricar leche. Así de simple, no hay alimento más idóneo para nuestras criaturas ni acción más anti sistema que dar la teta.

Sin embrago a mí me pilla esta semana en un momento de despedida de lactancia. Mi hija y yo estamos transitando un periodo de destete parcial en el que las tomas se reducen a día de hoy a un abrazo de leche nocturno, hasta coger el sueño y alguna que otra pequeña toma a media noche. Una lactancia que como muchxs sabéis por el blog y las canciones o porque habéis compartido esos momentos conmigo, que no siempre fue placentera. Tuvo dificultades en sus comienzos, dolor, frustración, angustia, lágrimas… pero poco a poco y gracias a mujeres sabias que me rodearon, a los maravillosos probióticos de Juan Miguel y al buen asesoramiento, la lactancia se instauró y pudimos disfrutar de ella. Tanto, que así llevamos 3 años y 6 meses.

Este año el lema es: Lactancia Materna, clave para el desarrollo sostenible.

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Y es que desde la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA) defienden que la lactancia materna es el alimento más ecológico, económico y equitativo que existe. De hecho contribuye a alcanzar los Objetivos establecidos por la ONU para un desarrollo sostenible:

  1. Lucha contra la pobreza: es el método de alimentación más natural y de bajo coste.
  2. Cero hambre y desnutrición: La lactancia materna exclusiva y continuada por dos años o más, proporciona nutrientes de alta calidad y una adecuada energía. Puede ayudar a prevenir el hambre, la desnutrición y la obesidad. La lactancia materna también significa seguridad alimentaria para la niñez.
  3. Buena salud y bienestar: La lactancia materna mejora significativamente la salud, el desarrollo y la supervivencia de lactantes, niñas y niños. También contribuye a mejorar la salud y el bienestar de las madres, tanto a corto como a largo plazo.
  4. Educación: contribuye a un adecuado desarrollo cognitivo y mental de modo que ayuda al aprendizaje.
  5. Equidad de género: La lactancia materna devuelve a las mujeres el poder de proveer alimento por sí mismas a sus hijos e hijas, asumiendo el control sobre el proceso y disfrutando de él. Además la lactancia materna asegura un inicio vital igual para niños y niñas.
  6. Consumo y producción responsables: La lactancia materna es una fuente de nutrición y sustento sostenible, saludable, viable, no contaminante y no depredadora de recursos. La lactancia materna es ecológica, a diferencia de la alimentación con fórmula. La producción de fórmulas implica producción lechera que ejerce presión sobre los recursos naturales y contribuye a emisiones de carbono y al cambio climático.
  7. Agua potable y saneamiento: La leche materna asegura una fuente de hidratación en condiciones higiénico sanitarias perfectas y no requiere de una fuente de agua potable como sí ocurre con la lactancia artificial.
  8. Crecimiento económico, empleo, industria e infraestructura: las mujeres lactantes que reciben de las empresas y empleadores políticas adecuadas de compatibilidad de lactancia, vida familiar y trabajo están más vinculadas a su puesto y son más productivas. Los espacios e infraestructuras de las ciudades y trabajos también deben adaptarse a las necesidades de las madres lactantes.
  9. Reducción de desigualdades: La lactancia debe ser promovida, protegida y apoyada para todas las mujeres, especialmente aquellas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad socioeconómica.
  10. Ciudades y comunidades sostenibles: en un mundo cada vez más urbanizado y menos humanizado es necesario que madres y lactantes sean bienvenidos en todos los espacios públicos.
  11. Acción contra el cambio climático: La lactancia materna salvaguardia la salud y nutrición infantil en tiempos de adversidad y desastres relacionados con el cambio climático debido al calentamiento global.
  12. Paz y Justicia: La lactancia materna está consagrada en muchos marcos y convenciones de derechos humanos. Se necesitan leyes y políticas nacionales para proteger y apoyar a las madres y lactantes, y para garantizar el respeto de sus derechos.

*(Fuente: El Parto Es Nuestro)

El domingo estuve celebrando la Fiesta de la Lactancia 2016 en Granada junto a las activistas de Mamilactancia Grupo de apoyo a la lactancia materna. Ofrecí un concierto para familias en el parque Federico García Lorca junto a otras actividades y el momento de cantar “Amor de Leche” mientras se llevó a cabo la tetada pública fue algo mágico. Aquí os dejo un vídeo-resumen de lo que se vivió esa mañana en Granada.

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Mamá, escucha rock duro de vez en cuando y verás cómo relaja

Muy buenas, mujeres:

Hoy traigo al blog música, aunque quizás no el tipo de música que os imagináis. La maternidad es (para mí) un aprendizaje constante en el que se mete la pata a menudo y en el que es importante no sumergirse en la culpa o la perfección, porque, hay un dato en el que quizás pensamos poco las madres y es: SOMOS HUMANAS.

Por favor, repitámonos este mantra cada día, hagámonos ese favor.

Perdemos la paciencia, nos derrumbamos, flaqueamos, dudamos, nos enredamos, cambiamos de opinión, nos supera muchas veces la situación… y es que no nacemos siendo madres, sino que vivimos la maternidad día a día y la vida no es un camino recto, lineal y cuadriculado sino que baila en ciclos cambiantes y es bueno tenerlo en cuenta para mantenernos en equilibrio.

Para esos días en los que sientes que no puedes más, que te tirarías por el balcón, que necesitas tu espacio… TÓMATELO. Sí, conozco la sensación de vértigo que de pronto habéis experimentado algunas al leer la frase anterior. ¡¿Yo?! Yo no puedo, cómo voy a separarme de mi hijx, yo soy la adulta, yo puedo con esto y más, no voy a hacerle esto a mi criatura…. ¡para el carro, amiga! Deja de juzgarte injustamente. No vas a abandonar a tu criatura, te vas a tomar un rato para ti, porque te lo mereces y lo necesitas. Y sobre todo, no te culpes por ello.

No te voy a proponer que te vayas a un Spa, o que salgas a cenar con tu marido. Mucho menos que te vayas sola al hipermercado a hacer la compra (Puag!). Si alguna de estas opciones es la tuya, adelante, solo tú sabes lo que necesitas.

Mi propuesta es la siguiente:

  1. Agarra las llaves del coche
  2. Baja al parking
  3. Arranca el motor
  4. Y pégate las vueltas que necesites al volante con la música “a todo rabo”.

Canta hasta desgallitarte. Si alguien se da cuenta y flipa, es problema suyo, no tuyo. Tú tienes un objetivo, una misión y es: descargar adrenalina. Mucha. Muchísima. Mucha, mucha, mucha.

El tipo de música que elijas para este momento es crucial. No vale Bell & Sebastian o Cat Stevens. ¡Ni se te ocurra poner mi disco Theta! No vale.

via GIPHY

Lo que necesitas es rock duro del tipo Rage Against the Machine, System of a Down, Extremoduro, Metallica, ACDC, Perro, The Joy Formidable…

Aquí te dejo tres de mis favoritos que siempre me funcionan. ¡Grita muy fuerte! Y luego me cuentas qué tal. Abrazos cordiales virtuales.

SYSTEM OF A DOWN – Chop Suey! (Toxicity)

 

PERRO – Falso techo (Estudias Navajas)

 

THE JOY FORMIDABLE - This Ladder Is Ours (Wolf’s Law)

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Canto a las mujeres todos los días

Hoy traigo al blog una reflexión y dejo claras las razones de mi proyecto.

En varias entrevistas me han preguntado inquisitívamente por el lema de Cantando A Mamá: “canciones que acompañan la maternidad”. ¿Sólo cantas a las madres? ¿Y los padres? ¿Tu música es exclusiva para mujeres?…

La música puede escucharla todo el mundo, está claro, es universal y apela a sentimientos que podemos tener todxs, independientemente de que seamos mujeres u hombres. Pero mi proyecto siempre se enfocó como un disco de madre a madre, de mujer a mujer. Y esto a veces molesta, porque da la sensación de que excluye al otro género. Se da por hecho que los hombres siempre están presentes, porque el sistema sociocultural en el que vivimos desde hace más de 5000 años así lo establece. Cuando hablamos en genérico, o componemos un disco se da por hecho que el destinatario es “el hombre”, como genérico que lo abarca todo y entonces las mujeres no nos sentimos excluidas. Sin embargo, si el proyecto tiene la coletilla final de “a mamá”, la cosa mosquea. (No a todxs, eh? lo digo como un sentimiento general).

Pues sí, mi disco va dirigido a otra mujer, a otra madre, porque mis vivencias son desde la maternidad y hacia ella. Si hubiera nacido hombre y me hubiera convertido en padre quizás (o no) hubiera compuesto un disco lleno de canciones que hablarían sobre mi experiencia de paternidad y que posiblemente acompañaría a otros hombres en sus paternidades. Pero nací mujer y a día de hoy no sé lo que es “ser padre”, de hecho, tampoco sé lo que es “ser madre”, ando en proceso de aprendizaje.

Hoy celebro el Día Internacional de La Mujer como un día de lucha, no de reconocimiento. Mi entrada podría haber sido una felicitación a todas las mujeres del mundo, pero más bien es una justificación de mi trabajo, una reivindicación del canto hacia las madres y las mujeres, y no deja de fastidiarme. Nadie debería sentirse ofendido por crear algo para disfrute de una minoría, si alguien se siente ofendido lo lamento, pero no puedo engañar diciendo que el mensaje de mis canciones va hacia los dos géneros. Me dirijo a las madres, que muchas veces son acompañadas a los conciertos por sus parejas, hombres, los cuales son bienvenidos igual que los niños y niñas ¡faltaría más!, los cuales compran mis discos, normalmente para regalárselos a sus compañeras ¡mil gracias! Claro que sí, precioso regalo.

Creo necesario encontrar nuestro espacio, como género, como identidad. Si algún hombre se sienten excluido tenemos que dejar de pensar que su sentimiento es responsabilidad nuestra y producto de nuestro egoísmo. Porque en este mundo, parece que las mujeres tenemos que servir a los demás por encima de todo, procurar que “el otro” esté bien, a gusto y si pensamos en nosotras y nuestro bienestar, (si digo que mi disco va dirigido exclusivamente a las madres) somos unas egoístas que no miramos más allá de nuestro ombligo. NO.

Por todo esto hoy voy a celebrar el Día Internacional de La Mujer, como no podía ser de otra forma, cantando a las mujeres. Otra vez.

#DíaInternacionalDeLaMujer

Ilustración de Sara Herranz

Ilustración de Sara Herranz

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Ese gran momento en el que vuelves a leer novelas

Hola a todxs,

Creo que hay un día importante en la vida de toda madre y ese día es aquel en el que agarras una novela y conforme vas leyendo el primer capítulo, lejos de nublársete la vista o perder el hilo una y otra vez, entras al juego del relato completa y entregadamente. ¿Os ha pasado? ¡Es genial! Hasta hace nada era incapaz de leer algo que no tuviera que ver con maternidad, crianza o apego seguro y sin embargo llevo ya dos semanas inmersa en un mundo de fantasía que nada tiene que ver con bebés o puerperio, enganchada a la trama como una adolescente y disfrutando de la lectura como cuando deboré la trilogía “Milennium” allá por el 2011. ¡Qué tiempos!

Recuerdo embarazada, intentar leerme la primera novela de Julio Medem “Aspasia” y me fue literalmente imposible pasar de la mitad. No me concentraba nada, y recuerdo que pensé: “demasiado sexo para mí, ahora”… y la dejé. Ahí la tengo, asomando el canto en la librería del salón, como diciendo “Sigo aquí… ¿te apetece sexo ahora?”. Y sí, claro que me apetece sexo escrito por Medem, así que la próxima en caer será esa, sin duda.

El libro que me tiene enganchada es el primero de la trilogía del Baztán El guardián invisible de Dolores Redondo. Un libro editado en 2013 sobre una cadena de asesinatos en serie que se ven mezclados con la presencia de criaturas mitológicas vascas. Reconozco que teniendo una hija me costó al principio la temática, porque me removía mucho pero finalmente la trama me tiene en un vilo.

Pues lo dicho, una novela, aunque sea a ratitos en el metro de camino al trabajo, ayuda a desconectar y a la vez a recuperar fuerzas en nuestra vida de madres trabajadoras dentro y fuera del hogar. 

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Este no es un post anti-maternidad

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Lámina obra de Carol Rosseti

No sé si será porque últimamente he tenido contacto con mujeres adultas que no tienen hijos, o porque hoy me ha bajado la regla, o porque simplemente soy una persona empática y mujer como todas ellas… El caso es que hoy me apetece escribir sobre la mujer sin hijos ni intención de tenerlos y los prejuicios que existen socialmente contra ella.

Mi hija está a punto de cumplir tres, y la pregunta estrella entre mis círculos cercanos (familia, trabajo, amigos…) es la odiada “¿No os animáis al segundo?”

Si a mí me incomoda esta pregunta, por la presión, la intromisión en la intimidad de pareja y familia, la rápida y absurda graciosa respuesta que tengo que inventar después…, no me quiero imaginar a la que, cada década que pasa, le dicen eso de “¿y tú no tienes hijos? ¿Por qué?”.

Y a ti ¿qué te importa? Digo yo.

¿De verdad te preocupan los motivos de esa mujer para no tener hijos? ¿O lo que le estás diciendo en realidad es: “pobrecita, una vida incompleta… Pues pronto se le va a pasar el arroz”? (En el mejor de los casos, porque en el peor directamente no hay filtro de pensamiento y se lo sueltas sin escrúpulos)

Una mujer sin hijos es una mujer como cualquier otra con ellos, con la ligera diferencia de que una vez tomó una decisión distinta. Y esto me lleva a otra reflexión que creo nos toca a las madres y es la siguiente: una mujer al parir a sus hijos no muta de pronto y se convierte en MADRE dejando atrás a la mujer. Una madre sigue siendo una mujer, que transita un camino desconocido para ella (la primera vez). Es una mujer en una etapa (vital) por decisión. (Hablo en este post de la maternidad consciente, claro. También hay casos de maternidad no deseada, etc…)

Escribo esto con la vergüenza de que a día de hoy sea necesario escribir algo así, de explicar que una mujer es libre de decidir sobre su sexualidad y sobre su felicidad y plenitud. Ella puede sentirse plena con o sin hijos, con o sin pareja, viviendo sola o en compañía, con la misma persona a su lado de por vida o con relaciones esporádicas…. de verdad me avergüenza tener que escribirlo, y sin embargo siento la necesidad de escribir sobre esto.

Una mujer también es libre de cambiar de opinión, o decidir según la marcha: hoy pienso que no seré madre y quizás mañana decida lo contrario. Las mujeres somos dueñas de nuestra intimidad y contaremos lo que nos apetezca a quien queramos.

Suena extraño que en un blog sobre maternidad se hable sobre las mujeres sin hijos por decisión, pero resulta que yo, además de ser madre (por encima, llegaría a decir) soy mujer, como cualquiera de ellas.

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