Aprendiendo a comer solos

Llevo dos semanas practicando con mi hija Baby-Led Weaning (o lo que es lo mismo, alimentación complementaria a demanda dirigida por el bebé) y la verdad es que estoy alucinando con ella, nos lo estamos pasando en grande las dos. Este método fue creado por la comadrona y asesora de lactancia Gill Rapley, la cual desarrolló esta teoría sobre dejar que los bebés aprendan a comer solos mientras, como parte de un master, estudiaba el desarrollo de los bebés en relación a la introducción de sólidos. Se basa en dejar al bebé experimentar de forma libre con los alimentos complementarios a la leche, para que vayan desarrollando de manera natural habilidades psicomotrices relacionadas con la alimentación (llevarse alimentos a la boca y atinar en el agujero, masticar, mover la lengua para llevar los alimentos al fondo de la boca y finalmente tragar). Es la manera más natural de comer y además no se interfiere en el libre aprendizaje del bebé.

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El obligar a un bebé o a un niño a comer es sumamente perjudicial. Yo recuerdo de niña que la hora de la comida era un castigo, porque nadie me dejó disfrutar de ella con libertad. Comer era sinónimo de estarse quieta, no hablar, acabarse todo lo que había en el plato (te gustase o no), darse prisa por terminar, pelearse con tus padres, sentirse perdedora… Todo era negativo. Mis padres, mal asesorados por los pediatras utilizaban mil trucos y estratagemas para obligarme a comer. Incluso llegaron a darme biberones dormida (hasta los 5 o 6 años) para que me fuera al colegio con “algo” en el estómago.

Según el pediatra y escritor Carlos González:

¿Nunca se le ha obligado a comer? ¿Y cómo se llama entonces a enchufarle mas de medio litro de leche con cereales mientras duerme? (…) Cuando hablamos de obligar o forzar a un niño nos referimos a todos los métodos, por las buenas o por las malas. Por cierto, ¿cómo se puede esperar que tenga hambre una niña que ha tomado más de medio litro de leche con cereales mientras dormía? Seguro que no le cabe nada más.

Se me puso la etiqueta de “no come nada”, era el tema de conversación cuando venían amigos de mis padres a casa, o con las vecinas, etc. Yo no comía y me lo creí. Así que cada vez que me sentaba a la mesa hacía bien mi papel y no probaba bocado.

Mis progenitores no tienen la culpa, cualquier padre o madre lo hace lo mejor que puede, el problema es que socialmente existía (y existe a día de hoy) una presión enorme para introducir sólidos a los hijos.

Hace poco fui a la revisión de los seis meses de Zoe y ya me dieron la típica hoja con las recomendaciones para la alimentación complementaria. En ella aparecen una serie de alimentos aptos para la edad de mi hija que según la pediatra debo triturar hasta hacer papillas e ir “metiéndoselas” poco a poco. Cuando metemos una cuchara en la boca de un bebé lo más probable es que nos la escupa toda fuera. Esto se debe al reflejo de extrusión que tan bien diseñado nos tiene la naturaleza. Este reflejo es un mecanismo de defensa para que el bebé no trague nada tóxico de forma accidental. Sin embargo si es el bebé el que, explorando, agarra un trozo de zanahoria y se lo mete en la boca, decidirá por sí mismo si le gusta el sabor y la textura, si lo quiere escupir, si quiere morder con sus encías algún trozo y si desea tragarlo o no. Quizás le interese saber también qué vuelo tiene por el salón, pero está en su derecho como buen explorador que es.

La alimentación complementaria, como su propio nombre indica, es complementaria a la leche materna (o en su defecto, muy en su defecto, a la leche de fórmula). Por lo que el quid de la cuestión es CONFIAR. Confiar plenamente en nuestro poder de hembras mamíferas para alimentar a nuestras crías. Nuestra leche hoy, tiene las mismas propiedades que ayer, y le alimenta igual de bien a nuestra criatura, tome sólidos o no. De esta forma podemos estar tranquilas porque nuestros bebés siempre estarán bien alimentados si seguimos ofreciéndoles el pecho a demanda.

eating is fun!

¿Cómo saber que ha llegado la hora de introducir los sólidos? Según el libro que defiende la teoría del BLW, El niño ya come solo:

Si puede sentarse solo con poca (o ninguna) ayuda, estirar el brazo para agarrar objetos y llevárselos a la boca con rapidez y precisión, y hace movimientos de masticación, es muy probable que esté preparado para empezar a explorar los sólidos. De todos modos, la señal más fiable de que el bebé está preparado es que él mismo empiece a meterse comida en la boca. Cosa que solo es posible si se le da la oportunidad de hacerlo.

Mi primer contacto con el método Baby-Led Weaning fue por una charla en Oh! La Luna a la que asistí. En ella, Eloísa, nos sacó un montón de juguetes con forma de alimentos y nos dijo “para vuestros bebés la comida no es otra cosa que un juguete más con el que aprender”. Esa frase me hizo despertar y entender mucho mejor el proceso.

Si no creéis que un bebé de seis meses puede comer por sí solo y además hacerlo muy bien, no dejéis de ver este vídeo.

Cuando dejas verdadera libertad a tu bebé para explorar, cuando no interfieres en el continuum de la vida, es sorprendente observar la inteligencia y destreza de tu hija. Es un placer verla disfrutar de verdad con la comida desde el principio y súper divertido descubrir trozos de comida en su pelo, cara o ropa; ver hasta dónde llegó aquel pedazo de fruta al limpiar después… Es sanador jugar y jugar sin fin con ella. ¡Gracias pelirroja!

¿Has practicado Baby-Led Weaning con tus hijos? ¿Qué puedes compartir?

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4 pensamientos en “Aprendiendo a comer solos

  1. Me ha gustado muchísimo que hayas destacado la mejor enseñanza de los talleres que imparto sobre el tema. La comida se disfruta y entiendo que, con los antecedentes que cuentas, para ti sea más importante si cabe que tu hija tenga una relación saludable y “amigable” con la comida.
    Un abrazo,

    • Otro abrazo fuerte para ti Eloísa. En su momento me hiciste despertar y cómo no iba a mencionarte en esta entrada. ¡Viva el Baby-Led Weaning!

  2. Pingback: Y ahora, ¡a comer! | lamamacorchea

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