Me duele aquí, en la garganta.

Escribo mientras escucho en bucle “September Song” de Agnes Obel, descubierta recientemente a su vez gracias a escuchar la banda sonora de la serie Big Little Lies, (maravillosa, por cierto, tanto la B.S.O. como la propia serie en sí).

Y escribo con el nudo en la garganta que me produce la pista y a la vez éste momento que vivo de maternidad:

Zoe se desteta definitivamente, después de 4 años y 6 meses de abrazos de leche, con unos comienzos torpes y dolorosos, pasando por el placer que supone instaurar la lactancia y su baile perfecto, por crisis también de agitación del amamantamiento y finalmente llegando a un equilibrio consensuado. Los últimos meses nuestra lactancia se reducía a “un chupito” antes del cuento de buenas noches. Ahora pueden pasar varios días, incluso semanas sin que pida “teta”, en ocasiones sólo necesita darme un beso sobre el pecho y con eso le basta. A veces soy yo la que le ofrezco, pero de un tiempo a esta parte también he dejado de hacerlo yo.

Siento que me está costando esta separación natural más de la cuenta porque, dadas mis circunstancias en este momento, imagino que puede que ésta sea mi única hija en la vida y por tanto, ya no sostendré a otrx bebé sobre mi regazo a quien ofrecer amor-calor. ¡Uf!

Me duele aquí, en la garganta, esto.

De pronto miro a Zoe y veo una niña, veo un ser humano completo, con sus inquietudes, sus gustos, su criterio propio, su mundo interior y su particular cara al mundo. Veo una individua. Ya no somos mamá-bebé o bebé-mamá. Realmente siento que somos personas diferentes y únicas. Esto es un cambio a nivel interno y espiritual demasiado bruto como para explicarlo con palabras. …Me está costando…

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Pensé en hacerle una fiesTETA a Zoe como despedida de nuestra lactancia, como propone Myriam Tirado o Ruth Cañadas y tantas otras mujeres inspiración en la blogesfera maternal. Quise enviar mi leche a alguna empresa que la convirtiera en joya y regalarle a Zoe un collar que le acompañara siempre. Estuve intentando ordeñarme de forma manual para enviar la muestra y apenas conseguí extraerme un par de gotas; pedí a una vecina un sacaleches que fue todavía más inútil ya que de ahí no salía nada. Mi producción es casi inexistente en este momento.

Finalmente he asumido que el tema de la joya va a ser imposible, así que haré algo, aunque de momento no sé qué. Me gustaría que fuera algo íntimo y nuestro, algo que poder recordar después.

Entro en otra etapa, mi mundo cambia rápido y siento como muchas veces me ha pasado, que se me escapa el tiempo. Mi niña ha dejado de ser mía. Ahora es suya y de nadie más y realmente no hay nada que me enorgullezca más que esa independencia. Amar sus alas e impulsar su vuelo, saber que mi lugar es “a su lado”, si ella quiere, si lo necesita y acompañarla, también desde una distancia, ahora que decide soltarse de mi mano.

Ya está. Esto es lo único que me nace escribir ahora. Gracias por leer al otro lado.

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El amor o el misterio de encontrar piedras en los bolsillos

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Llevo varios días encontrándome piedras en los bolsillos de mi abrigo. A cualquier persona le parecería extraño, sin embargo, mi primer pensamiento al rozarlas con los dedos las mañanas de frío en las que meto las manos en los bolsillos es: Zoe.

Entonces una sonrisa se dibuja en mi cara y empiezo el día con el corazón bien rojo (como dicen en una de mis películas favoritas). Y es que mi hija recoge piedras en el patio de su colegio para mí. Lleva haciéndolo varias semanas. Las elige, se las guarda y a la salida del colegio las mete en mi bolsillo diciendo “esta para ti”. También recoge piedras para su padre y para ella misma.

Podríamos pensar “¿otra piedra más?, ¡no lo aguanto! Toda la casa llena de piedrecitas. ¡A la basura!”, pero la realidad es que, a mí, me hace especial ilusión. La sola idea de imaginar a mi hija escogiendo con cuidado el regalo que encuentra a su alcance día a día para mí, guardándolo en sus bolsillos como el mayor tesoro hasta la hora de la salida y su cara inocente al verme, llena de amor y nervios mientras me dice “tengo una cosa para ti, mamá” hace que mi corazón bombee diferente. Estos detalles aportan realidad a mi vida. Me llenan de amor.

Esto es el amor: encontrar piedras en mis bolsillos.

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Calidad de vida

Si hay algo casi mas dañino que la culpa en la maternidad y crianza, creo que es la generalización. Hoy se comenta por todos lados las declaraciones de una mujer muy mediática, que ha sido recientemente madre de mellizos y ha escrito un libro en el que asegura que ‘tener hijos es perder calidad de vida’. Una afirmación muy generalizada para una experiencia concreta (la suya) en la cual se basa otra generalización: “Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres”.

Yo me pregunto si esta mujer tiene apoyo. Y no me refiero al apoyo de su familia o al apoyo de su pareja. Me refiero a una red maternal con la que debatir sobre estos temas, llorar, reír, compartir el agotamiento extremo, o escribirse a través de mensajes de whatsapps a las 5 de la madrugada. Porque no existe para nada un relato único de la maternidad, y menos un relato idílico. No por lo menos en la red donde yo me muevo y me consta que muchas mujeres. Lejos de juzgar su opinión, la valido y reconozco que la maternidad es muy bruta, diría que en mi experiencia lo más bruto que viviré jamas (y solo tengo una niña), pero no me atrevería a generalizar mi experiencia.

Luego está el tema de perder o no calidad de vida. Esto es igual de personal, empezando por qué es calidad de vida para cada cual. En mi caso creo que he cambiado la percepción de lo que es calidad de vida para mí. Antes de tener hijos pensaba que calidad de vida era estabilidad laboral, una casa confortable a la que llegar tras una jornada de trabajo y una buena cena con mi pareja mientras veíamos una peli cómodamente. Ahora, para mí, calidad de vida es tener tiempo. Tan básico como eso. Y ese tiempo pasarlo con mi hija. Claro que necesito tiempo para mí, y lo busco y lo encuentro. Eso también lo tenía antes de ser madre. Pero nunca imaginé lo que podría disfrutar saltando charcos con ella, o acurrucándome a su cuerpecito bajo el edredón antes de irme a trabajar cada mañana y observar cómo duerme, o mirando con detenimiento un reguero de hormigas que afanosas llevan ramas y hojas diminutas a su hormiguero, o haciendo un castillo de arena a la orilla del mar, o haciendo una guerra de cosquillas… Todo esto, también es calidad de vida para mí y cada vez más.

Creo que la maternidad necesita de unos cuidados extra hacia la madre que pocas veces se llevan a cabo (estoy generalizando ahora yo, jijiji). Es cierto que para que una madre pueda disfrutar de la calidad que la vida le ofrece en esta nueva etapa, necesita de personas que acompañen esa calidad:

Una mujer no puede meterse en la bañera con su hijo de año y medio y jugar a salpicarse o contar cuentos acuáticos si no hay alguien haciendo la cena para todos tras el baño. No puede irse a saltar charcos con su niña de 4 años si no hay alguien haciendo la compra de la semana. No puede dormir aprovechando una siesta mañanera de su bebé de 5 meses tras una noche de insomnio si tiene que ir a trabajar fuera de casa porque en este país no existen políticas enfocadas al cuidado que permitan permisos de maternidad más amplios…

Ya cansa un poco el discurso de “la madre arrepentida”. Entiendo que es una moda como otra cualquiera. Resulta que ahora, muchas mujeres están diciendo que su vida se ha visto destrozada por la llegada de sus criaturas. ¡Ni que hubieran parido a Donald Trump! Por favor, por respeto a la infancia y sobre todo por respeto a nosotras mismas y nuestra transformación como mujeres cíclicas y cambiantes veo injusto que se reniegue de los hijos e hijas de la forma en la que se está haciendo.

Hay mujeres que deciden no ser madres y otras que deciden tener 12 hijxs. Perfecto. Pero dejemos de generalizar, la maternidad esto, la maternidad lo otro… me aburro, de verdad.

Qué diferente sería si cada una tuviéramos la confianza de hablar desde las entrañas sobre nuestra experiencia sin generalizar, sin juicios ni auto juicios, con la libertad de encontrar al otro lado simplemente a alguien dispuesto a escuchar sin espectativas. Y desde luego, encontrar el espacio merecido para disfrutar de una vida de calidad. Esta foto que mi amiga Andrea Irles me hizo en Bulgaria resume la mía:

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Foto de Andrea Irles

 

¡Ya estoy de vuelta!

Por fin vuelvo de las profundidades para darle de nuevo vida al blog y contaros novedades. Este ha sido un verano muy desconectado y ahora empiezo a poner de nuevo piezas en su sitio y a rearmar el proyecto. Un verano en el que me he permitido volver a componer, me ha dado tiempo a conectar conmigo y mirar hacia dentro…

Os cuento que ya hay fecha para el primer concierto de la temporada, será el próximo 2 de octubre en Granada. Dentro de la Semana Mundial de la Lactancia Materna y organiza la asociación Mamilactancia. Va a ser un concierto al aire libre muy especial y gratuito, así que espero veros a muchxs por ahí. Os contaré más detalles sobre el lugar exacto y horarios en breve. Me hace especial ilusión tocar y cantar a las madres granadinas, que lo sepáis.

Por otro lado, os anuncio que para finales de 2017 habrá nuevo disco de Cantando A Mamá. Un disco igual de profundo y honesto como el primero pero con un matiz más maduro y realista, en el que se plasmarán, además de las luces, las sombras de la maternidad. Esto con calma os iré contando a lo largo del año e iré adelantando temas y compartiendo el proceso de creación con todxs vosotrxs.

También quiero rescatar una iniciativa que me propuse y al final no cuajó la temporada pasada y que trata de recordar y compartir una canción del disco Theta cada mes del año, hasta junio de 2017. Los primeros domingos vibrarán en frecuencia theta para acompañaros en el viaje de ser madre.

Así que con esta iniciativa #1mes1canciónTheta comenzamos hoy:

El mes de septiembre es el mes de las despedidas, por lo menos de las despedidas en la puerta de la escuela de nuestros hijos e hijas. Un periodo de adaptación muchas de las veces insuficiente en tiempos y formas para ambas partes, pero sobre todo para las criaturas que sólo sienten emociones puras sin filtro racional. Por eso compuse “Canción de Despedida” al incorporar a mi hija a la escuela infantil con apenas año y medio. Fue nuestro ritual de despedida, cada mañana al separarnos cantábamos la canción, para que su mundo fuera previsible, para que no dudara en que mamá siempre volvería y para dejar en su memoria un rastro de amor que le acompañara durante la jornada. A nosotras nos ayudó mucho y me consta que a muchas familias también les facilitó la adaptación. Aquí os la dejo, para quienes no la conozcáis, y espero que os sirva como recurso este granito de arena…

CANCIÓN DE DESPEDIDA

Yo te miro, tú me miras. Un abrazo fuerte.
Aunque estemos separadas yo te quiero siempre.
Todos mis besitos yo los dejo en tus mofletes,
guárdalos contigo para que te den suerte,
los quiero de vuelta cuando vuelva a recogerte.

¡Adiós, mi vida!

 

Modo Inmersión – ON

Llevo tiempo sin escribir en el blog y aunque al principio me agobié por sentir que lo abandonaba luego conecté conmigo misma y me dije: Beatriz, si no te nace escribir, no escribas. Este espacio debe ser algo real, auténtico. Cantando a Mamá nunca fue un escaparate sino un lugar de expresión que conecta con una misma y a la vez con otras maternidades.

Así que así fue: no lo hice.

Una vez tomada la decisión y más tranquila me pregunté por qué no me nacía escribir. Y me di cuenta de que necesitaba espacio para componer de nuevo, para mirarme desde fuera tras tres años de intensidad diaria, de aprendizaje constante y adentrarme a explorar partes más ocultas de mí misma que conforman igualmente la mujer que soy, la madre que voy construyendo y aceptando. Ya lo comentaba en la última entrada, poco a poco van apareciendo temas nuevos en los que sostenerme, espejos musicales que me ayudan a reconocer a una Beatriz antes desconocida para mí o tan oculta que apenas se dejaba ver…

Voy a dejar que pase el verano, voy a permitirme bañarme de sol y dejarme tocar por la luz azul del mar para después volver a zambullirme en mis sombras.

Creo que os merecíais una respuesta a mi silencio y aquí la tenéis.

Nos vemos a la vuelta, ¿quién sabe con qué nuevas pasiones? Buen verano a todxs.

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Este no es un post anti-maternidad

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Lámina obra de Carol Rosseti

No sé si será porque últimamente he tenido contacto con mujeres adultas que no tienen hijos, o porque hoy me ha bajado la regla, o porque simplemente soy una persona empática y mujer como todas ellas… El caso es que hoy me apetece escribir sobre la mujer sin hijos ni intención de tenerlos y los prejuicios que existen socialmente contra ella.

Mi hija está a punto de cumplir tres, y la pregunta estrella entre mis círculos cercanos (familia, trabajo, amigos…) es la odiada “¿No os animáis al segundo?”

Si a mí me incomoda esta pregunta, por la presión, la intromisión en la intimidad de pareja y familia, la rápida y absurda graciosa respuesta que tengo que inventar después…, no me quiero imaginar a la que, cada década que pasa, le dicen eso de “¿y tú no tienes hijos? ¿Por qué?”.

Y a ti ¿qué te importa? Digo yo.

¿De verdad te preocupan los motivos de esa mujer para no tener hijos? ¿O lo que le estás diciendo en realidad es: “pobrecita, una vida incompleta… Pues pronto se le va a pasar el arroz”? (En el mejor de los casos, porque en el peor directamente no hay filtro de pensamiento y se lo sueltas sin escrúpulos)

Una mujer sin hijos es una mujer como cualquier otra con ellos, con la ligera diferencia de que una vez tomó una decisión distinta. Y esto me lleva a otra reflexión que creo nos toca a las madres y es la siguiente: una mujer al parir a sus hijos no muta de pronto y se convierte en MADRE dejando atrás a la mujer. Una madre sigue siendo una mujer, que transita un camino desconocido para ella (la primera vez). Es una mujer en una etapa (vital) por decisión. (Hablo en este post de la maternidad consciente, claro. También hay casos de maternidad no deseada, etc…)

Escribo esto con la vergüenza de que a día de hoy sea necesario escribir algo así, de explicar que una mujer es libre de decidir sobre su sexualidad y sobre su felicidad y plenitud. Ella puede sentirse plena con o sin hijos, con o sin pareja, viviendo sola o en compañía, con la misma persona a su lado de por vida o con relaciones esporádicas…. de verdad me avergüenza tener que escribirlo, y sin embargo siento la necesidad de escribir sobre esto.

Una mujer también es libre de cambiar de opinión, o decidir según la marcha: hoy pienso que no seré madre y quizás mañana decida lo contrario. Las mujeres somos dueñas de nuestra intimidad y contaremos lo que nos apetezca a quien queramos.

Suena extraño que en un blog sobre maternidad se hable sobre las mujeres sin hijos por decisión, pero resulta que yo, además de ser madre (por encima, llegaría a decir) soy mujer, como cualquiera de ellas.

III Jornada sobre crianza respetuosa, maternidad y paternidad (Rivas Vaciamadrid)

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Por tercer año consecutivo, Rivas Vaciamadrid apuesta por promover modelos de crianza respetuosa en noviembre, mes de los derechos de la Infancia. Y para ello organiza charlas, talleres y actividades en una jornada muy especial.

La idea es crear espacios vivenciales en los que, a través del arte, la reflexión y el intercambio de experiencias se profundice en el significado de la maternidad, la paternidad y la familia. Se entregará certificado de asistencia a la conferencias, emitido por la Escuela Municipal de Animación de Rivas (EMAR). La cita es el sábado 21 de noviembre:

Cantando a Mamá se suma a esta jornada ofreciendo un concierto para familias a primera hora de la tarde (17h.) Como siempre podréis acudir con vuestros bebés y niñxs y llevaros un disco firmado personalmente.

Aquí os dejo el orden del día completo para ese día y la programación del mes entero dentro del marco por los Derechos de la Infancia en la publicación que os muestro:

MAÑANA: 9.30-14.30:

Salón de actos del Ayuntamiento. Conferencias sobre necesidades afectivas de niñas y niños:

Carlos González, ‘Autoridad y límites en la crianza’: médico pediatra, fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM).

Laura Perales Bermejo, ‘Las rabietas’: psicóloga infantil especializada en prevención y presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto.

TARDE: 17.00-21.00:

Centro infantil Bhima Sangha.

1. Concierto de bienvenida ‘Cantando a mamá, con Beatriz Montiel (17.00-18.00). Con sorteo de una ecografía emocional 4D y cuatro sesiones de ‘Belly painting + book fotográfico digital’ a realizar el 21 de noviembre. Consultar condiciones en www.lillipeq.com

2. Taller de estimulación musical temprana en familia: de 6 meses a 2 años (18.00-18.45) y de 2 a 5 años (19.00-19.45). 10 euros. Por Raquel Rodríguez, pedagoga musical y profesora de solfeo.

3. Teatro en familia de 2 a 5 años (18.00-19.00). 10 euros. El teatro como un juego a través de cuentos e historias narradas en las que participa toda la familia. Por Natalia Freire, actriz, dramaturga y periodista.

4. Sesión formativa: ‘Educando en positivo: en busca del manual perdido’. Para familias de 0 a 6 años (18.00-19.30). 10 euros. Para saber más del mundo emocional infantil y guiar sus manifestaciones. Por Susana Simón, psicóloga especializada en infancia.

5. Taller: ‘Niñas y niños diferentes, potenciales diferentes’ (18.00-20.00). 10 euros. ¿Tienes un hijo o hija a la que han diagnosticado autismo, altas capacidades o trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)? Por Laura Perales Bermejo, psicóloga infantil especializada en prevención.

6. Espectáculo teatro de marionetas ‘La máquina loca del sabio Federico’, por la compañía Corazón de Tela. Para familias a partir de tres años (19.30-20.15). Gratuito.

7. Presentación de los libros sobre crianza (18.30-19.30): ‘Mamamorfosis’ y ‘Ámame mucho. Diario de una mamá’.

INSCRIPCIONES: a la jornada matinal de conferencias y a los talleres y actividades de la tarde, del 6 al 12 de noviembre, en este enlace

SERVICIO DE ACOGIDA: para las charlas de formación de personas adultas se habilita un servicio de acogida-ludoteca para niñas y niños, coordinado por la ONG Mundo Cooperante. 3 euros (2 euros para segunda hermana o hermano). El cobro se realiza en efectivo: se inscribe a los menores al solicitar la plaza en el taller para adultos.

Quiero un parto en casa pero no puedo costearmelo

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¿Te ves reflejada?

Hoy en día en España, el parto domiciliario es una opción que pueden elegir solo algunas mujeres: las que pueden pagárselo.

En otros países europeos, la opción de parto en casa está cubierta por el seguro público y en ellos, las mujeres (todas) son libres de elegir realmente dónde parir.

En España contratar un parto en casa oscila entre los 800 y los 3000 euros, dependiendo del equipo que te asista y/o la comunidad autónoma en la que vivas. Por ello, muchas mujeres sacrifican su deseo para optar por opciones intermedias contratando sólo la dilatación en casa, o asistiendo a algún hospital con protocolos hospitalarios más ajustados a las recomendaciones de la Estrategia de Atención al Parto normal.

Otras en cambio, a pesar de no disponer de recursos económicos en el momento del parto optan por recaudar el dinero poco a poco. (Hay nueves meses para conseguirlo).

Aquí os dejo algunas ideas para inspirar a las madres que elijan intentarlo:

  • Si alguien te pregunta qué quiere el bebé, contesta “quiere nacer en casa”. A veces los familiares y amigos quieren sentirse partícipes de tu alegría colaborando con la compra del carrito, la cuna, la beñera… e infinidad de cachivaches que realmente vas a usar muuuuuy poco tiempo y quizás es mejor que esas cosas las heredes o las cojas prestadas y los familiares y amigos colaboren en el fondo para tu parto en casa. Puedes ofrecer un nº de cuenta (como en las bodas) y pedir sólo dinero para este fin.
  • Organiza un Blessingway. Una ceremonia prenatal puede ser una opción estupenda para reunir a tus amigas, a tus hermanas, a tu círculo de mujeres más cercanas y generar buena energía para el parto. En la misma ceremonia, o mejor  aún, unos días antes, expresa tu profundo deseo de parir en casa y las dificultades económicas por las que estás pasando. Hazte con un recipiente bonito o que tenga un significado especial para ti y recibe en él cualquier ayuda económica por poca que sea, ese día.

Otra opción es, si la embarazada no eres tú sino una amiga que sabes que no podrá costearse su deseado parto en casa, que organices un blessingway para ella, convocando previamente a las mujeres y recaudando el dinero para dárselo como sorpresa ese día. Advierto que el chute de oxitocina ante tanta alegría puede provocar el parto ;)

  • Organiza un sorteo. Mi amiga Sol Muñoz ha inventado una ingeniosa idea para recaudar el dinero. Ha creado un evento en facebook en el que sortea numerosos premios a los que optar por un mínimo de 4€. Se aceptan donativos igualmente pero la idea es ofrecer algo a cambio y de esta forma devolver el favor. Os animo a participar hasta el 7 de enero de 2016 porque hay premios chulísimos, entre ellos un disco Theta de Cantando A Mamá.
  • Negocia con el equipo que va a asistir el parto. Existen equipos y equipos, como en todo en esta vida, y muchos son sensibles a la situación en España en cuanto a las opciones de parto por lo que ofrecen opciones de financiación interesantes o incluso llegan a aceptar una rebaja según el caso.

Y ya por último os aconsejo PEDIR, sin miedo, sin pensar en el qué dirán. “Si no pides no sé qué necesitas”. Así que no tengáis miedo a pedir. La mayoría de las veces las personas que tienes al rededor agradecen saber qué es lo que quieres y si pueden ¡te ayudarán!

Buen día y buenos partos

Nuestra mesa de la paz

Ayer por la tarde decidimos crear nuestra mesa de la paz en casa. Seguro que habéis oído de qué se trata, pero, por si acaso no, os cuento que la mesa de la paz es un rincón del hogar al que acudir cuando estamos enfadados, furiosos, tremendamente tristes… un lugar para identificar nuestras emociones y calmarlas con el fin de poder hacer la convivencia más tranquila y respetuosa.

Puede ser una alternativa al famoso “rincón de pensar”, aunque muuuuuy diferente a éste (tanto en forma como en concepto). Y ser una herramienta más para sobrellevar las rabietas, tanto de pequeñxs como de adultxs.

A lxs niñxs les sirve para identificar mejor sus emociones y salir del desbordamiento sentimental en el que se encuentran, y a lxs adultxs de la casa a controlar nuestra ira y estrés a la vez que cultivamos dosis extra de paciencia.

Esta es nuestra Mesa de la Paz:

Mesa de la paz

Mesa de la paz

Como veis es muy sencilla de hacer. Se trata de buscar un lugar de la casa. No hace falta que sea muy grande, ni siquiera que sea una mesa como tal. Nosotras hemos utilizado un taburete de madera de 15 cm de altura al lado del sofá del salón y con esto nos vale.

Sobre la superficie hemos colocado un pañuelo brillante a modo de mantel y sobre él, elementos que nos pueden transmitir tranquilidad y bienestar.

Nosotras hemos optado por distintos elementos con utilidades diferentes:

  • Un par de pulseras brillantes de colores: Para ponértelas y sentir “la paz”
  • Un corazón de madera: (Este elemento lo eligió Zoe) para acercarlo al pecho y sentir las pulsaciones de nuestro corazón enfadado y poco a poco dejar que disminuya la velocidad.
  • Un espejito: Para ver nuestro reflejo rabioso y probar a cambiar el gesto ¡Nuestra sonrisa es más bonita!
  • Un cuarzo rosa (la piedra del amor): para sostenerla un ratito o mirar tras ella y ver el mundo desde otro punto.
  • Un elefante de goma: Para descargar nuestra rabia, estrés, frustración… puedes estrujarlo, morderlo, lanzarlo lejos… (eso sí, luego debe volver a su sitio para futuras veces)
  • Un foto familiar: En esta foto compartimos un momento feliz en familia, y debe ser esta la imagen que guardamos en nuestra mente sobre nosotrxs. Podemos mirarla y reconocernos en ese momento feliz.
  • Un piña: Este elemento natural irá cambiando según la estación en la que estemos. Aunque aún no ha llegado el otoño, lo tenemos a la vuelta de la esquina, así que hemos elegido una piña como símbolo de la naturaleza.

Los elementos pueden ser los que queráis, este es nuestro ejemplo de mesa. Pero en la blogosfera maternal hay infinidad de mesas de la paz que os pueden inspirar.

Espero que os guste y os animéis a crear la vuestra. Os aseguro que tiene mucha utilidad dentro de una crianza feliz y respetuosa. ¡Buen fin de semana!

No quiero olvidar tus palabras de Dos

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Hoy he recordado esa preciosa entrada en el blog de Myriam Moya (En Minúsculas) titulada “Palabras que Crecen”. Hoy he querido recoger de pronto todas esas palabras que mi hija dice con su ‘lengua de trapo’ y que no me gustaría olvidar. He querido, sin intención de plagiar la entrada de Myriam, más bien tomándola de inspiración, recoger todas las palabras que sé que un día dejará de pronunciar de esta manera, para acercarse a la comunicación estándar establecida… Ese día dejará de ser único su vocabulario y hablará “como todo el mundo”. Me encanta oírla hablar, me encanta su forma de expresarse, de comunicarse conmigo y el resto del mundo. Me encanta la sensación de entender yo y sólo yo lo que quiere decir mientras el resto del planeta se pregunta “¿qué dice?”.

Estas son algunas de las palabras que suenan de forma genuina en boca de Zoe y que no me gustaría olvidar:

  • Alora = Ahora
  • Xugá = Jugar
  • Fuento = Cuento
  • Pito = Abuelito
  • Pita = Abuelita
  • Canxón = Canción
  • Pichina = Piscina
  • Teto / titita = teta / tetita
  • Mocacone = Macarrones
  • ¿Qué ase? = ¿Qué haces?
  • Coxe = Coche
  • Api = Aúpame / arriba
  • Naxia = Gimnasia
  • Xituna = Aceituna
  • Aió = Adiós
  • = Pez
  • U Bisito = Un besito
  • U abaxo = Un abrazo
  • Ten = Tren
  • Pepi y Bai = Epi y Blas
  • Kekos = Conejos
  • Vevo = Huevo
  • Mamá, cuxa = Mamá, escucha
  • Cacaca = Naranja
  • Seuale = Cereales
  • Depasito = Despacito
  • Mu aandeee = Muy grande
  • Choe = Zoe

Tu voz suena en mi cabeza cuando te recuerdo, hija. Pienso que el tiempo se escurre bajo nuestros pies e intento recoger cada momento que vivo contigo, grabarlo en mi mente… No sólo las imágenes, también los sonidos, las sensaciones de amor infinito cada vez que con tus manitas coges mi cara y la acercas a la tuya para decirme “Te quero muxo, mamá”… creces deprisa, y de esto no me hablaron cuando preguntaba por lo que era ser madre.

Seguro que vuestrxs hijxs también inventan su vocabulario particular. ¿Lo queréis compartir?