NO justifico la violencia. SÍ entiendo a esa madre.

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Antes de ser madre, cuando veía a una mujer gritando a su hijx por la calle o perdiendo los nervios en el metro, automáticamente me preguntaba ¿Por qué ha tenido un/a hijx? ¿Es consciente del impacto negativo que esa acción le está causando a ese/a niñx? Incluso en alguna ocasión llegué a intervenir y mostrar mi rechazo ante la agresión. 

Hoy sigo siendo consciente de la repercusión de nuestras acciones en el desarrollo emocional de nuestrxs hijxs y me esfuerzo mucho más que antes en controlar ciertas emociones negativas a la hora de descargarlas en otros.

Sin embargo, hoy, cuando veo a una madre desbordada en el parque o volviendo de hacer la compra e intentando abrochar el cinturón de la sillita a su hijx entre gritos y amenazas; (además de preocuparme por lo que ese bebé está recibiendo) pienso en la madre: ¿Cuantas horas llevará a solas con su hijx? ¿Alguien comparte con ella las preocupaciones domésticas? ¿Tiene apoyos familiares? ¿Se sustenta en alguna red materna, ya sea online como presencial? ¿Cuanto tiempo tardará en arrepentirse en lo más profundo de su ser, por cómo está tratando ahora a la criatura que llena cada día su vida? ¿Cuánta presión arrastra al cabo del día por el entorno? ¿De donde saca la fuerza esa mujer para cargar con su hijx al pecho mientras que en cada una de las manos sujeta una bolsa bien cargada de comida? ¿Cómo no se ha roto ya la espalda? ¿Estará soportando esta madre los trastornos del sueño de su hijx? ¿Estará pasando por alguna fase de agitación del amamantamiento? ¿Descansa? ¿Cuantas “rabietas”, antes de esta, habrá sobrellevado a lo largo de día (y la noche) con toda la paciencia del mundo? ¿Qué libro de crianza releerá esta noche cuando su hijx coja el sueño para no cometer el mismo error mañana?…

Hoy sigo pensando que no existe justificación alguna para maltratar a un/ hijx. Pero hoy, además, pienso que las madres somos humanas.

Un año de amor

¿Quién me hubiera dicho que hace un año decidirías nacer? ¿Cómo imaginar que a estas horas estaría inmersa en el “planeta parto”, llamándote sin hablar, bailando todo mi cuerpo para honrar tu llegada? ¿Quién hubiera adivinado que tu pelo, al nacer, asomaría de color naranja?… Hoy es tu primer cumpleaños y este tiempo compartido a tu lado ha sido lo más intenso que he vivido hasta ahora, hija.

Parto en casa

Hace justo un año te estaba pariendo en la cama de mi habitación, en nuestro hogar, mientras el primer sol de primavera asomaba con fuerza entre los pliegues de las cortinas naranjas. Hace justo un año encontraste el camino hasta mis brazos y no he dejado de abrazarte hasta el día de hoy. Es cierto que en algún momento a tu lado parecía que el tiempo no acababa de pasar, momentos duros, sí; pero hoy me parece todo fugaz, un suspiro y tiemblo al pensar que me perderé cosas de tu vida, que en el momento menos pensado me sentiré menos importante para ti de lo que soy ahora. Pero es “ley de vida”, tu eres un ser independiente y valioso que debe caminar su senda. Hoy lo siento así. Lo veo claro. Ya eres “alguien”. Se empieza a esbozar tu carácter, tus rasgos, tu temperamento… Espero haber sembrado en ti, aunque sea, una ínfima parte de lo que tú has sembrado en mí. Desde que naciste soy mejor persona, Zoe. Ojalá que este tiempo haya marcado en positivo tu mente para enfrentarte al mundo con ilusión y entereza.

¿Cómo medir un año contigo? Quizás en…

  • 4 estaciones de color naranja.
  • 12 meses de conocimiento y reconocimiento mutuos.
  • 52 semanas de miradas profundas que atraviesan el alma.
  • 365 noches de colecho, durmiendo una junto a la otra, compartiendo nuestros sueños.
  • 8.760 horas en las que se han entrelazado el dolor y el amor hasta el punto de confundirlos.
  • 525.600 minutos de lactancia a demanda, con sus luces y sombras, hasta establecer nuestro idioma, nuestra danza perfecta.
  • 1.892.160.000 segundos de aprendizaje continuo y constante por ambas partes.

¿Quizás en amor? Eso es, amor del bueno, del puro. Un año entero donde el amor ha regido sobre toda fuerza extraña, sobre toda emoción y pensamiento. Ahora no puedo creer que hayamos recorrido juntas un año entero, me parece un sueño. Pero es real, soy madre.

Soy tu madre. Y tu eres mi hija. ¡Qué suerte!

Para ti esta canción, mi niña. “Seasons of Love” del musical Rent. Porque quizás este año se puede medir con canciones de amor como esta. Te quiero.

Desde que soy madre

Desde que soy madre no veo las noticias, ni ningún programa de televisión. No enciendo la tele. No voy a manifestaciones ni hablo de política. Desde que soy madre no me maquillo ni me pongo tacones. Tampoco he ido al cine en este tiempo. No salgo de noche y he dejado de beber alcohol. No fumo, no me drogo, no me interesa. No leo novelas, ni revistas, ni abro el periódico. No me he enganchado a ninguna serie bajada de internet. Desde que soy madre no voy “de compras” ni me importa “estar guapa”. No soporto ningún sujetador con aros o relleno. No hago deporte. Tampoco me he dado ningún baño relajante. No recuerdo lo que significa “tiempo libre”. No hago planes ni tengo una rutina fijada para cada día. Desde que soy madre no he experimentado en la cocina con una nueva receta. No sé lo que es dormir del tirón. Ya no escucho música por la calle ni voy a conciertos. No he viajado fuera de la península. No he cogido ningún avión ni ningún tren. No me he separado mas de dos horas de Zoe. No sé lo que es estar sola.

embarazo

Desde que soy madre me río más veces al día. siento que la vida es más simple y sencilla. Me deleito con la brisa de la mañana y tu pelo naranja ondeando al compás. Me he hecho experta en cambiar pañales a buen ritmo. Tengo sueños extraños que comunican muchas cosas. Valoro los buenos gestos y las buenas palabras más que nunca y detesto a la gente de negro corazón. He entendido a mi madre. Escucho más y hablo menos. Siento que he conectado con la crianza más básica: porteo a mi bebé, duermo con ella, atiendo sus llamadas… Desde que soy madre aprendo cada día contigo. Improviso con facilidad. Me emociono con más facilidad. Me he dado cuenta de la función real de partes de mi cuerpo como es el pecho o mi vagina. Observo el paso del tiempo con cada estación, me encanta ver caer las hojas en otoño o el brillo del sol sobre el agua del mar en verano. Soy más creativa. Descubro la fuerza que tengo, el aguante y la resistencia día a día. Leo más blogs que nunca. Me siento en red. Soy más generosa. Desde que soy madre siento un cierto cariño hacia mis ojeras. He dejado de ser escrupulosa y perdido el pudor por lo escatológico. Me ducho a velocidad del rayo y no me dejo ningún rincón del cuerpo por enjuagar. He conocido a gente interesante, a mujeres sabias y a madres maravillosas. Creo que los detalles aportan realidad a la vida y veo en lo pequeño la grandeza del Mundo. He notado que tengo más paciencia, muuuuucha más paciencia. Como más sano. He vuelto a experimentar la capacidad de asombrarme, se sorprenderme. Vivo cada momento más consciente. Me he enamorado otra vez de una forma que no he experimentado nunca. Desde qué soy madre siento que puedo cambiar el Mundo.

¿Qué ha cambiado la maternidad en tu vida?

¿Cómo ser madre primeriza y no morir (de amor) en el intento?

Cómo no morir de amor cuando:

  1. Acaricias con tu manita mis mejillas
  2. Me despierta cada mañana tu sonrisa
  3. Mis brazos hacen de tu cuerpo su lugar favorito
  4. Haces pedorretas con mi pezón dentro de tu boca
  5. Te quedas dormida escuchando los latidos de mi corazón
  6. Cantas canciones mientras mamas de mi pecho
  7. El cielo es más azul y brillante en contraste con tu pelo naranja
  8. Me miras de soslayo si alguien te coge en brazos sin tu permiso
  9. Te abalanzas contra mí, mordiéndome la barbilla
  10. Siento que has cambiado mi rumbo y mi destino en esta vida, siendo tu mirada mi guía y mi maestra.

Amor infinito

Hoy he enumerado diez motivos aunque la lista es infinita. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Has sobrevivido al amor de tu bebé?