¿Cómo superar la ansiedad de separación? (2ª entrega)

Lo prometido es deuda, aquí os traigo la segunda entrega del post «¿Cómo superar la ansiedad de separación?».

Os puedo contar que la semana pasada Zoe fue asimilando día tras día y poco a poco que cada mañana mamá la dejaba en «el cole» y se iba (para luego volver). Intentamos hablar del cole todos los días, nombramos el nombre de su tutora y el de cada niñx y cada vez que lo hacemos se pone contenta y cuando ve la mochila que le cosí la coge y corre a la puerta de casa gritando «coleeee». La entrada es tranquila, incluso va andando ella sola hasta el aula, aunque también hemos tenido algún retroceso.

El problema viene cuando siente que me voy, ahí comienza a desencadenarse la ansiedad de separación y es cuando sigo el ritual acordado: «Mírame a los ojos corazón, que te voy a decir algo importante: Mamá se va a trabajar. Te vas a quedar ahora con Maite y los amigos y volveré a recogerte después de la siesta ¿te acuerdas? ¿Quieres que cantemos la canción de despedida?». Normalmente mi hija contesta con un «Yiiii» y tras cantarla, nos despedimos con la mano.

El miércoles comienzo a currar tras casi dos años sin hacerlo y sé que ese día me derrumbaré. Todavía no he soltado ni una lágrima y sé que retener emociones no es sano, pero supongo que se debe a que tengo una barrera de frialdad en mi corazón que se mantiene intacta para aparentar seguridad y felicidad frente a mi hija y de este modo acompañarla como mejor se me ocurre en su ansiedad de separación. Sí tuve muchos días insomnio y estrés nocturno pero de momento ni una lágrima.

Imagen de Patricia Metola

Imagen de Patricia Metola

Para afianzar lo que ya llevamos trabajado y mejorar nuestras separaciones respetuosas, tengo en cuenta los siguientes ocho puntos, que añadidos a los de la entrada anterior nos están dando buenos resultados. Espero que os ayuden a vosotrxs también:

  • Dejar un objeto de seguridad al niñx. En el libro «Separarse de los padres sin lágrimas» que os comentaba, hablan de «la pulsera mágica», una que contiene todos los besos y abrazos de mamá para que cuando se sienta insegurx o triste se la toque y sienta el amor mágico que contiene. En esta línea, también podemos dibujar una cara sonriente en la palma de la mano de nuestrx hijx para que al mirarla se ponga contentx, o plantarle un beso en la mano también y cuando necesite nuestro cariño se la acerque a la cara para que el beso salte mágicamente a su mejilla. Todo esto puede formar parte del ritual de despedida y si se hace justo  antes de separarnos, mejor que mejor.
  • Intentar evitar el cambio de brazos. Siempre que os vayáis es mejor que el bebé esté en el suelo jugando o en los brazos del cuidador/a. Ya es bastante doloroso separarse de su madre o padre como para que encima sienta que le están arrancado de los brazos de quien más le quiere.
  • Ser claros a la hora de anunciar la vuelta. Lxs bebés no son conscientes del paso del tiempo y para ellxs es complicadísimo diferenciar entre «un ratito» o «un par de horas»… Mucho mejor es explicarles que volverás cuando se despierte de la siesta, por ejemplo.
  • Anticipar la despedida. Es bueno contarles de antemano lo que va a ocurrir. En mi caso, llevo a Zoe a su escuela infantil en coche y durante el trayecto le voy diciendo lo que ocurrirá para que no le pille de nuevas. Esto resta pánico a la situación ya que le suena lo que ocurre porque su madre se lo ha explicado con antelación.
  • Otro dato importante es mantener la mirada cuando les explicamos que nos vamos. Un ejemplo podría ser éste: «Zoe, mirame a los ojos que te voy a decir algo importante: me voy a trabajar y volveré después de tu siesta ¿te acuerdas? Pásalo bien con los amigos, mi cielo. Luego me lo cuentas ¿vale? ¡Adiós!»
  • No alargar mucho el momento del adiós. La despedidas ya son dolorosas de por sí, así que lo ideal es hacerlas cortas pero sin prisas, con seguridad y alegría. Una vez se desencadena la ansiedad de separación, ésta va en aumento, por lo que si no es posible quedarnos el tiempo necesario para que nuestrx hijx se calme del todo, lo mejor es cortar la situación de despedida y desaparecer. Duro, pero menos de lo que podría ser si salimos del aula cuando el pánico ya haya estallado.
  • Nunca retrasarse en la recogida. Cuando un/a niñx se acostumbra a recibir a su madre tras la siesta y ésta un día no aparece, el pánico puede desencadenarse. Por ello es importante que la rutina se mantenga lo menos flexible posible.
  • Normalizar el reencuentro. Una de las cosas que por naturaleza solemos hacer las madres y padres es llenar de besos y abrazos a nuestrx hijx al recogerle, y es que la culpabilidad es tan grande que queremos demostrarles una y otra vez que les amamos, y ellos esto ya lo saben; es más: ellxs nos quieren de manera incondicional también, hagamos lo que hagamos (fuerte, pero cierto). El caso es que si ellxs notan una exageración en nuestros sentimientos al recogerles pensarán que les estamos salvando, literalmente, de un lugar hostil y aumentará al día siguiente la ansiedad de separación. Mucho mejor es entrar relajadxs al aula y decir «¡Hola cariño, ya he vuelto! ¿Qué tal lo has pasado? Cuéntamelo todo de camino a casa». (Por supuesto sin dejar de besar y abrazar todo lo que nos dé la gana, pero ni más ni menos que de costumbre).

Pues esto ha sido todo por hoy, aunque hay infinidad de buenos consejos más al alcance de nuestra mano, en internet o libros especializados sobre el tema. Espero de corazón que el periodo de adaptación de vuestrxs peques sea lo menos traumático posible y que pronto entiendan que aunque estéis separadxs, les queréis siempre.

Por petición de algunas lectoras del blog, no quiero terminar sin mencionar algunos consejos para sobrellevar, nosotrxs lxs adultxs, nuestra ansiedad de separación. A mí personalmente me ayuda:

  • Conocer todo lo que pueda a la persona que se quedará al cuidado de mi hija en mi ausencia. El periodo de adaptación en la escuela que hemos elegido es respetuoso con las emociones de lxs adultxs también y fomenta la entrada al aula de las familias, promueven la lactancia materna, etc. Los primeros días acompañé a Zoe dentro de la escuela las horas que estuvo allí y eso me ayudó a observar a la tutora: cómo trataba a lxs niñxs, cómo les hablaba, la energía que les transmitía, cómo era su relación con mi hija… A mí me transmite una confianza que creo necesito para irme más tranquila al trabajo.
  • Pasar tiempo de calidad con Zoe. Las tardes intentad dedicarlas 100% a estar con vuestrxs hijxs. Ver cómo ríen, juegan y disfrutan a vuestro lado es sanador ¿me equivoco?
  • Pruebas gráficas. Si existe la posibilidad de que la persona responsable del cuidado de vuestrx hijx le haga alguna foto o vídeo en momentos felices dentro de la escuela, pedirle que os la envíe a través de wasap. El «no saber cómo estará» aumenta muchísimo la ansiedad y nos llenamos de paranoias. Esta opción acaba por completo con ellas.
  • Llevar al trabajo un objeto o fotografía de mi hija. La opción más sencilla es usar una fotografía reciente como salvapantallas del ordenador. Cuando estoy triste, la miro y recuerdo aquella tarde de risas y juegos compartidos y automáticamente siento felicidad.
  • Expresar las emociones. Llamar a mi pareja, a mi madre, mi hermana… personas con las que me puedo desahogar con naturalidad y contarles cómo me siento. Escribir en el blog me ayuda muchísimo a volcar y canalizar energías. (Si no tenéis blog, escribir en un papel o libreta es igual de sanador).
  • Borrar la palabra «culpa» del diccionario. Las madres (y padres, pero no sé por qué más las madres) solemos ungirnos bien en la culpa, es una palabra que acompaña a la maternidad de principio a fin y en periodo de adaptación cambiamos directamente nuestro nombre por el de culpable. Actúo según mis valores y creencias y lo hago lo mejor que sé, por lo tanto: NO SOY CULPABLE, soy responsable.

Quiero terminar con algo que oí hace poco y me dio mucho que pensar: Los bebés son seres altamente adaptables, acaban adaptándose a cualquier situación y entorno y son capaces de ser felices en cualquier lugar. Con esto digo que (para bien o para mal) nuestrxs bebés serán felices tarde o temprano en la escuela infantil y no dejarán de amarnos aunque nos separemos de ellos X horas al día. Esto no quiere decir que el impacto emocional que supone para ellxs experimentar ansiedad de separación sea inofensivo, de hecho dejará huella para el resto de su vida y en nuestra mano está, como adultxs, acompañar el proceso de la manera menos agresiva y más respetuosa posible, ¿no os parece?

El rencor o el odio son sentimientos de los que carecen nuestras criaturas, sin embargo de amor incondicional tienen excesos…

No dejéis de contarme cómo habéis gestionado la ansiedad de separación en vuestros hogares, me encantará saberlo. Abrazos a raudales. 

La canción de la semana #7: Canción de despedida – Cantando A Mamá

Como os prometí en la entrada ¿Cómo superar la ansiedad de separación? (1ª Entrega), hoy os traigo una canción que inventé como ritual de despedida en nuestro arduo periodo de adaptación a la escuela infantil. Por lo que he leído, aplicar una rutina diaria y personal a las despedidas reduce y mucho la ansiedad de separación, porque el bebé sabe lo que ocurrirá tras ella y encajará mejor el adiós. Como siempre digo, esto no es un dogma, pero quizás pueda ser un recurso más a utilizar, para ver qué sucede en vuestro caso.

Nuestro ritual personal es esta sencilla canción que hacemos nuestra cada mañana al despedirnos:

CANCIÓN DE DESPEDIDA

Yo te miro, tú me miras. Un abrazo fuerte.
Aunque estemos separadas yo te quiero siempre.
Todos mis besitos yo los dejo en tus mofletes,
guárdalos contigo para que te den suerte,
los quiero de vuelta cuando vuelva a recogerte.

¡Adiós, mi vida!

La letra está escogida específicamente para el momento:

  • Importante mantener el contacto físico y la mirada para explicarle lo que ocurrirá «Yo te miro, tú me miras. Un abrazo fuerte».
  • Que nunca olviden que siempre les queremos estemos donde estemos «Aunque estemos separadas yo te quiero siempre.»
  • Dejar un objeto mágico de seguridad al niñx «Todos mis besitos yo los dejo en tus mofletes, guárdalos contigo para que te den suerte»
  • Que sean conscientes de que nos vamos para volver «los quiero de vuelta cuando vuelva a recogerte.»

Espero que os guste y si la queréis aplicar con vuestrxs hijxs, es vuestra: tomadla, cambiadle la letra o no, la melodía, añadir matices que enriquezcan vuestra intimidad… ¡lo que se os ocurra!

No os perdáis la segunda entrega del post que publicaré el lunes, para comenzar la semana con ideas nuevas sobre el tema. ¡Ánimo, familias, conseguiremos superar esta etapa!

¿Cómo superar la ansiedad de separación? (1ª Entrega)

Mi hija ha comenzado con el periodo de adaptación en la escuela infantil que hemos elegido para ella: un lugar donde tienen como principal objetivo acompañar y sostener las emociones de lxs niñxs de manera individualizada para que poco a poco sientan que donde sus padres les dejan cada mañana se trata de un lugar seguro, una escuela respetuosa con los tiempos de cada unx y donde se le da especial importancia a las necesidades emocionales de cada individuo (incluídos los padres y madres). Todo esto, que suena idílico, es la mejor opción dentro de las limitadas alternativas que la insignificante o nula conciliación familiar y laboral española nos permite; porque la mejor opción sin duda sería que Zoe pudiera explorar el mundo de la mano de su madre y su padre, figuras afianzadas de apego seguro para ella y no encerrarla durante 7 horas en ningún lugar.

Una de las emociones significativas del periodo de adaptación es la ansiedad de separación. No conozco ningún caso de niñxs que se quedan alegres y contentxs en la escuela desde el primer día, y si los conociera me preocuparía bastante porque indicaría que no muestran ningún grado de apego con sus padres o por lo menos no expresan su dolor, cosa que daría bastante qué pensar… La imagen que aparece en los telediarios o en el imaginario colectivo cuando nos hablan de «la vuelta al cole» es de rostros encharcados en lágrimas, bebés moqueando, aferrados a las piernas de sus progenitores, madres y padres con un nudo en la garganta tirando besos al aire y contando lo pronto que volverán…

Imagen de Beatriz Gaspar de Con Botas de Agua

Imagen de Beatriz Gaspar de Con Botas de Agua

¿Cómo superar este trance si no tenemos más opciones que pasarlo? Voy a dejaros en  este post a doble entrega, las ideas que a mí me están ayudando a sobrellevarlo.

Según el libro «Separarse de los padres sin lágrimas» de Elizabeth Pantley, lo importante es que el bebé o niñx cree vínculo con la persona que le cuidadrá y para ello es necesario que exista la posibilidad (por ambas partes) de hacer una adaptación acorde a las necesidades de cada niñx. Mientras esto sucede (o incluso mejor si se comienza a hacer antes de empezar a llevarle a la escuela infantil), es bueno seguir algunos de estos consejos.

  1. Jugar a juegos tipo «el escondite», «cu-cu-tras», etc. Lo más terrible para un bebé es pensar que su madre se ha ido para siempre y eso es lo que sienten cuando desaparecemos de su vista ya que no tienen noción del tiempo ni del espacio. De esta manera nuestrxs hijxs entienden poco a poco con estos juegos que aunque tú desaparezcas de su vista siempre reapareces. Se trata pues de un entrenamiento para su confianza. Estos juegos pueden evolucionar un poco más cada vez y decirles que «te vas a trabajar»,  entonces te despides y te marchas a otra habitación, al momento vuelves con un «ya he vuelto, ¿te lo has pasado bien mientras no estaba?»; poco a poco alargar el tiempo de separación.
  2. Contar cuentos donde haya separaciones y reencuentros. Una variación de lo anterior es contar cuentos a nuestrxs hijxs donde utilicemos como protagonista algún personaje que les guste mucho. Por ejemplo: «Bob Esponja se va al cole…». Externalizar la situación les hace entenderla mejor, desde una perspectiva diferente y además a la hora de dejarles en la escuela infantil es bueno recordarles el cuento «¿recuerdas que Bob Esponja también iba al cole?».
  3. Fomentar el contacto con otros niños y adultos. Si tenéis la opción de salir al parque o ir al mercado con vuestrx hijx os lo recomiendo. Zoe este verano ha disfrutado de lo lindo jugando con los niños y niñas de la urbanización, eso ha hecho que ahora se sienta segura entre iguales. El contacto con otros adultos ajenos a la familia también es bueno. Sobre todo es importante que vean a sus padres relajados hablando con otros adultos para que sienta que «son de fiar», al conocer a alguien nuevo es bueno que mantangáis el contacto con ellxs (en brazos, por ejemplo) y es importante hacer presentaciones, tipo «Mira Zoe, éste es Juan el papá de Alberto, hoy va a cenar con nosotros en casa». De igual importancia o más es no forzar jamás al bebé a establecer contacto físico con el/la desconocidx. El obligar a dar besos y abrazos es tremendamente perjudicial. Siempre respetar la autonomía de decisión del bebé a la hora de mostrar afecto.
  4. Crear rutinas tranquilas al despertar. Intentad despertaros con tiempo para preparar  el desayuno y salir sin prisas. Es bueno dejar preparada la ropa del día siguiente, las mudas y lo que haga falta llevar a la escuela infantil, la noche anterior, para ahorrar tiempo. La salida de casa debe ser relajada, si contamos con que lxs bebés van a «su pasito». Además si nuestrxs hijxs nos ven relajados ellxs también lo estarán.
  5. Evitar mostrar nuestra ansiedad de separación. Esto resulta complicadísimo pero según Elizabeth Pantley es fundamental. Nuestrxs bebés perciben nuestras emociones tanto como las suyas propias, de manera que si estamos nerviosos, aterrados y tristes ellxs lo estarán también; en cambio si estamos confiados, tranquilos y alegres les contagiaremos estas emociones de igual manera.
  6. Fomentar el pensamiento positivo. En lugar de mandar mensajes negativos al aire del tipo «No voy a tardar mucho» o «No llores, no estés tristes»; es mucho mejor reforzar la parte buena de quedarse en la escuela. Por ejemplo: «Te lo vas a pasar genial» o «cuando vuelva me lo cuentas todo, ¿vale?». Esto hace que el pensamiento tome un rumbo positivo que le acompañará a lo largo del día.
  7. Crear una rutina de despedida. Durante la adaptación es importante crear una rutina lo más constante posible antes de separarse. Puede ser un beso especial, una oración o en nuestro caso personal UNA CANCIÓN ;). (Si estáis atentxs, este viernes la publicaré en la sección «La Canción de la Semana»). Se trata de anticipar el momento y despedirnos en condiciones óptimas, que nuestrxs hijxs sientan nuestro amor incondicional. Nada de irse a hurtadillas cuando están entretenidxs con cualquier cosa. A ninguno nos gustaría que nuestra pareja saliera de casa sin dirijirnos la palabra ¿me equivoco?

Las 8 ideas restantes os las guardo para la segunda entrega que publicaré el lunes que viene, para empezar la semana con recursos. Uff, está siendo duro, pero con información, apoyo y muuuuuuucho amor todo acabará normalizándose. Espero.

Un abrazo fuerte a todxs los que seguís el blog, en especial a las mamás que sufren ansiedad de separación como yo. Os entiendo.